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October 22
El paladín de la
justicia emergió con su estudiado aspecto desenfadado. Se sabía mejor que sus
congéneres, no cabía duda alguna de que cualquiera de sus pensamientos valía más
que los de cualquier otro simple mortal. Su defensa de causas nobles lo había
convertido en el adalid de la región. El apoyo incondicional de sus huestes lo habían
elevado a los altares, y desde allí contemplaba su reino con una sonrisa de
satisfacción: "Son tan altos mis ideales ", parecía decir, "que
todos os beneficiaréis de ellos, porque yo sé lo que es bueno para vosotros".
Y entonces sacó un decálogo, las nuevas Tablas de la Ley, y con voz ceremonial
dijo:
"Estos son mis principios y vosotros mis apóstoles. ¡Ay de quien ose
contravenirlos, pues sólo encontrará mi desprecio! ¡Ay de quien alce su voz
para dudar de ellos, porque son la
Palabra y se volverá contra él! ¡Ay de quien no los transmita
entre las gentes, porque será juzgado!".
Los presentes lo aplaudieron y vitorearon con alegría, pero cuando la algarabía
disminuyó una voz surgió de entre la muchedumbre: "¿Por qué eres mejor que
yo?", preguntó. Se hizo un silencio sepulcral, las gentes se miraban con
desconcierto, sin dar crédito a lo que acababan de escuchar. El caudillo alzó un
cetro dorado y rugió:
"¿Tú, ignorante, te atreves a preguntar? ¿Tú, desdichado, te crees mejor
que yo? ¿Tú, fracasado, acaso te atreves a cuestionarme? Yo estoy aquí porque
un mundo lleno de individuos como tú sería un estercolero. Yo estoy aquí para
demostrar que tú eres tan malvado como el peor de los ladrones. Yo estoy aquí
para impartir justicia. ¡Y tú eres culpable!".
El individuo, lejos de amilanarse, y ante los ojos atónitos de quienes le
rodeaban, insistió: "Pero, ¿por qué? Ya existen leyes para juzgarnos. Y yo
no soy culpable de nada. Y si creyeras que he hecho algo malo, sería inocente
hasta que se demostrara lo contrario. Tú no eres Dios". El emperador montó
en cólera, pergeñó su más elaborada mueca de desprecio y, dirigiéndose a la
multitud, ordenó:
"Conducidlo a la prisión y recluidlo. Corred todos los pasadores, cerrad
todas las cerraduras y lanzad las llaves a lo más profundo del lago. Alejad a
vuestras familias de él y dejad que se pudra en su celda. Porque yo lo he
juzgado y he visto la culpabilidad en sus ojos. ¿Alguien quiere decir algo más?".
Nadie dijo nada. Prendieron al individuo y cumplieron las órdenes. A un
movimiento de la mano del faraón se disolvió el gentío.
Ya solo, el soberano se sentó y reflexionó sobre su bondad. Sabía que él era el
elegido. Y decidió cuál sería su nombre a partir de entonces. Se haría llamar
Su Alteza el Príncipe Makiavelo.
October 09 "En esta época de locos nos faltaban los idiotas del horror."
Bandera blanca (Franco Battiato).
September 28
Llevo dos meses
callado. Esto no es nuevo, ya que me ocurre cada equis tiempo. En otras
ocasiones me he justificado con la excusa de que no tengo nada que decir, y
ahora también hay parte de eso. Pero no todo. En realidad diría muchas cosas,
pero dado que tan sólo servirían como desahogo personal y para nada más, pues
me cuesta ponerme.
Porque hablaría de la coyuntura social, política y económica actual, y me
despacharía bien a gusto contra buena parte de la población de este país, todo
ese atajo de personas incapaces de reflexionar dos minutos con un mínimo de
inteligencia. Esos que son incapaces de asumir sus responsabilidades y piensan
que el Estado es el responsable de todo lo malo que les pasa, y en cambio todo
lo bueno se lo ganan ellos con su único esfuerzo. Esos que denostan a toda,
absolutamente toda, la clase política mediante la típica argumentación de
"están ahí para robar, o para continuar robando". Claro, esa misma
gente pide el mayor respeto para ellos y los de su clase, pero no son,
evidentemente, recíprocos en el trato.
Es como si yo digo que todos los taxistas son unos fachas que escuchan la COPE; o que todos los
funcionarios son vagos; o que todos los psicólogos han estudiado psicología
para curar sus propios traumas; o que todos los curas son pederastas; o
cualquier otra cosa. ¿Qué diría el colectivo afectado en cada caso? Pondría el
grito en el cielo, y si yo fuera alguien influyente sin duda alguna recibiría
denuncias por parte de asociaciones, agrupaciones, etc. Por suerte o por desgracia, no soy alguien
influyente. Y tampoco pienso así.
Estoy harto de quien se dedica cada dos por tres a decir que no es nadie para
explicar a la gente el porqué de las cosas, o cómo deben hacerse, o dar pautas
de actuación, y que en realidad se pasa todo el tiempo explicando a los demás
el porqué de las cosas, cómo deberían hacerlas y qué pautas de actuación
deberían seguir. De quien suele manifestar una absoluta falta de respeto por
los que contravienen, incluso educadamente, su opinión. De quien, en
definitiva, amparado en un pensamiento plagado de lugares comunes que, sin
embargo, cree propios, es capaz de afirmar que "los políticos, cuando ya
han pillado o aspiran a pillar más, abren un blog un par de meses en campaña
electoral", o que un aspirante a entrar en política debe aplicarse en
"aprender a soltar demagogia, a mentir y a justificar facturas de dietas,
que son las tres cosas básicas para entrar en política". De quien cree que
su conocimiento del mundo es tan absoluto como para soltar tales memeces. De
quien se baja los pantalones cuando alguien con traje y corbata tiene la
deferencia de dorarle la píldora.
Y hablaría de esa gente y daría igual, porque siempre habría quien me criticara
por no valorar su trasfondo bienintencionado. Y tampoco serviría de nada que yo
replicara argumentando que ni siquiera las buenas intenciones deben
desarrollarse de modo fascista. ¿De qué sirve discutir con quienes no están
dispuestos a admitir que no son infalibles, que tal vez no estén en posesión de
la verdad absoluta? Porque si a ese alguien le explico que hay gente que se
dedica a la política perdiendo dinero todavía tendría la desfachatez de decir
que eso es mentira, y que si es verdad es porque es idiota. Y si le digo que
existen blogs y páginas web de políticos individuales y de grupos políticos que
se dedican a informar de las actividades que realizan, en positivo y siguiendo
su argumentario ideológico, me dirá que son cuatro y que no los conoce nadie.
Pero claro, es que hay gente que encuentra un problema para cada solución.
Es difícil, en nuestra sociedad, lograr que la gente razone con un mínimo de
inteligencia o, por lo menos, con la mente abierta. Nadie se atrevería a decir,
por ejemplo, que el hecho de tener un coche lo convierte en mecánico, que
decidir cómo quiere que sea su cocina lo transforma en arquitecto, o que saber
hablar la lengua materna lo convierte en filólogo o lingüista; sin embargo,
todo el mundo cree que tener un hijo lo convierte en padre o madre. Lamento
comunicar que no es así: tener hijos y no ser yonqui o maltratador no convierte
a alguien en padre o madre (aunque biológicamente sea así). Y mucho menos, por
supuesto, lo convierte en experto en educación: tratar de dar explicaciones
sobre cómo debería ser nuestro sistema educativo es mostrar un claro menosprecio
a todos aquellos profesores, pedagogos, psicólogos y sociólogos que dedican su
vida a intentar mejorarlo, en el fondo y en la forma.
Pero, ¿qué más da? Todos sabemos de todo, y más que nadie, ¿verdad? En las
encuestas preguntan a la gente si está de acuerdo, por ejemplo, con las medidas
anticrisis del gobierno, y la gran mayoría responde que no. Lástima que se
quede ahí la encuesta, porque la siguiente pregunta debería ser "¿cuáles
son esas medidas?", a lo que casi nadie sabría responder, o lo haría
equivocadamente. Y no estoy diciendo que todos tengamos que saber y entender
cosas como estas, ya que no tenemos por qué ser expertos en economía o estar al
día de todo, pero sí que pediría que la gente tuviera un mínimo de vergüenza y
que, si no sabe de qué está hablando, no opine y que después busque información
para poder hacerlo. Nos ahorraríamos muchas gilipolleces.
Por ejemplo, cuando apareció Leopoldo Abadía y empezó a hablar de la que él
denominó "crisis ninja", fue fascinante la cantidad de gente que
empezó a asegurar que tenía razón, que eso sí que era explicar bien las cosas,
que era "tan" cercano, "tan" comprensible..., incluso en
los medios de comunicación. El profesor Abadía tiene todo el derecho y la
capacidad del mundo para hablar de ello, pero me sorprende que el común de los
mortales, que lo más cercano a la economía que han leído es el folleto del
Carrefour, se lancen a opinar sobre lo gran economista que es este señor y la
razón que tiene. ¿Con qué lo comparan?
A veces pienso que soy yo el idiota, que debería ser más simple y sacarme de
encima toda responsabilidad sobre mi vida. Podría decir que si mi sueldo no me
da para pagar mis dos coches (el 4x4 y el de diario), mis vacaciones al Caribe
(con todo pagado) y la hipoteca de mi vivienda (muy por encima de mis
posibilidades y sobrevaloradísima) es por culpa del gobierno; que todos los
profesionales que me rodean en mi vida son idiotas y un atajo de ladrones, y
que yo sí que les pondría las pilas a todos; o que... Cualquier cosa, menos
aceptar que yo puedo ser responsable de algo. Probablemente, viviría más
tranquilo.
July 29
Como este va a
ser el último post antes de empezar las vacaciones, voy a desfogarme un poquito
con alguien que me saca de quicio. Si alguien se siente ofendido... mala
suerte.
La legión purpurina está de enhorabuena: Bebe tiene nuevo disco.
Ha llegado, pues, el momento de refocilarse por las cenagosas aguas de la autocompasión
de plexiglás. Es la hora de volver a soñar con vergeles habitados por
románticos macarras medievales que caen rendidos a los pies de la dama y que
hacen de su vida un eterno camino de perfección para el solaz de su amada. Pero,
por encima de todo, han vuelto los lemas feministas del tipo "El Corte
Inglés", esos que a las feministas de verdad les repatean los higadillos.
Los hombres que, aún habiendo nacido con el rabo entre las piernas, no somos
violentos ni demasiado malas personas tenemos otro motivo más para apagar las
radios que emiten música española y los programas rebosantes de cultura que
realizarán monográficos sobre esta impresionante artista, original donde las
haya,
No importa que hace cinco años se aprovechara de una lacra social como la
violencia de género para llegar a un público concreto y forrarse. No importa
que luego ninguneara a ese mismo público afirmando que no volvería a sacar un
disco y que se dedicaría a su faceta de actriz. No importa que después de su
mediocre paso por la interpretación haya montado el numerito de buscarse a sí
misma (¿no tenía tan claras sus ideas cuando hablaba de su primer disco?) para
sacar un nuevo disco. No importa que su imagen en el nuevo vídeo contraste con
aquello que predicaba. Nada, no importa nada: aquellos eran sus principios, y
nada impide que los cambie, faltaría más.
No tendría absolutamente nada en contra de Bebe si ella no hubiera ido de
mística y no se hubiera dejado encumbrar por los medios en virtud de su
sensibilidad y arrojo. Pero el hecho es que se aprovechó de todo ello para
lanzar su carrera, y ahora lo retoma para vender su "renacimiento".
Y mientras los medios siguen encumbrando y machacando al personal con Bebe y
Macaco, el señor Kiko Veneno sigue completamente ignorado. Esto es lo que
significa la música en este país.
Para acabar, y no sin antes desear buenas vacaciones a quienes pasen por aquí,
voy a dejar unos fragmentos de las letras del último disco de Bebe que son como
una pequeña evolución en sí mismas. Ah, en cada una hay una pequeña intro de
cosecha propia. Que ustedes lo pasen bien...
1. ¡Ay, qué pena más grande, con lo buena que yo soy y lo mal que me tratan!
"¿Dónde estabas cuando te llamaba?
¿Dónde estabas cuando mi voz se hacia tan pequeña que no salía
y se ahogaba en mi habitación,
o dentro de mí.
¿Dónde estabas cuando dormías a mi lado
y yo no podía dormir?"
2. Voy a cambiar mi vida porque me lo merezco.
"Algún dia aprenderé el porqué de algunas cosas.
Empiezo a aprender cómo camina mi corazón,
me precipito, salto al vacío, luego me siento y me pongo a buscarme."
3. ¡A ver si te crees que yo no soy "sensuá" cuando quiero!
"Soy una princesa, guerrera, campera
Oceánica, volcánica, eléctrica y mu suavecita
Que cuando quiero soy una gatita, y ronroneo."
4. ¡Venga, tú dame candela, que a mi lado la de "Garganta profunda"
era Gracita Morales!
"Tú eres el hombre que susurra a los caballos, y tu voz me hace dócil.
Pero el tiempo me está afinando la puntería,
y no te ofendas, pataleo sólo una vez señor,
un poquito de colmillo pa' que no te olvides con qué tipo de animal andas
jugando.
Mi territorio ni tocarlo, ni mentarlo.
(...)
Yo doy mi fuego, acércate.
Pero dime, chucho, tú qué deseas,
que estoy pa' ti, pa' que me muevas entera,
pa' que rompas entera, pa' que me ladres entera.
Así me gusta así, así, por dentro y por fuera.
Si quieres que te huela acerca tu cuerpo a mi calavera
y dime cómo es lo que era lo que tú querías que te hiciera.
Anda, dímelo, enséñamelo, juégatelo,
que lo mismo me convences y te lo hago todo, todo lo que quieras,
pa' ti mis caderas, fiera, pa' que me cojas entera."
5. Soy mujer y puedo hacer lo que quiera: pero como yo te enganche
con otra te corto los huevos, que no tengo ganas de volver a irme pa'
encontrarme a mí misma.
"Uh, uh, uh, uh, uh, a mi me gustas tú.
Me gustas tú, y tu hermano.
Uh, uh, uh, uh, uh, un problema tengo.
No sé cómo resolverlo,
si con un mano a mano.
(...)
No hace falta que haya jaleo,
con los dos me quedo.
Tengo pa' los dos.
Y entre tanto me apunto un tanto
en todo el corazón.
(...)
No te enfades por
favor,
solamente fue un beso de amor
lo que le di a tu hermano.
Sólo fue un beso de amor
y después un revolcón.
Total, fue total, pero no te enfades
porque tú y yo quedamos mañana,
y qué sabe nadie
de quién duerme en mi cama.
(...)
Total, que al final
ni chicha ni limoná.
Menos mal que me pego un gustazo
y me dejé poner el lazo por los dos,
porque si no, no sé qué hubiera hecho.
Me hubiera perdido una noche de cesad."
July 23
"¡Izan, Izan!
¡Ven aquí, corre!". Izan es, obviamente, Ethan, y la que profiere los
gritos su madre. Una madre en bikini –estamos en la piscina–, edad indefinida
entre los treinta y algo y los cuarenta y algo, tatuaje indescriptible en su
omoplato derecho. Si justo antes de hacerse el tatuaje le hubieran enseñado cuál
sería su imagen años después, seguramente hubiese cambiado su decisión y no se
lo hubiera hecho. Pero ahí está. Es de suponer que sabe cómo se escribe el
nombre de su hijo, aunque personalmente tengo mis dudas.
Ethan tiene pis. Su madre debería conducirlo a los lavabos, pero considera que
el trayecto es demasiado largo. Coge al niño y lo pone a orinar en los rosales
que bordean la zona de solarium de la piscina. Qué asco... Si lo hiciera yo
seguramente me echarían, me insultarían, me multarían, me castrarían... Pero
los niños son tannnnnn moooooooooonossss...
Está prohibido fumar. Multitud de carteles, uno en cada árbol, avisan de ello. Pero
eso a la madre de Ethan le importa bien poco. Tal vez porque no sabe leer, no
lo sé, pero ella fuma. Sin complejos. Bueno, fuma ella y un montón de gente. A
los vigilantes no les preocupa lo más mínimo. Sólo se ocupan de abroncar a
algunos adolescentes hiperhormonados que juegan a lanzarse, de forma peligrosa,
a la piscina. ¡Qué bonito es el civismo...!
Frente a mí aparece un tipo conocido. No lo soporto. Parece un cerdo, tiene
aspecto de cerdo, de hecho es su cara la que lo asemeja a un cerdo. Y su
actitud también: se le ve muy autosuficiente. Una autosuficiencia de esas que
tiene el necio que pontifica y que se otorga la razón a sí mismo en virtud de
la autoridad que le confiere haberse comprado un 4x4 último modelo.
"Si te dicen que caí" permanece abierto entre mi mano y la toalla. Me
resulta difícil sumergirme en él a causa de tanto estímulo auditivo y visual.
Una manada de adolescentes habla como si estuvieran a kilómetros de distancia
unos de otros. Cosas del equipo de fútbol sala en el que juegan. Interesantísimo.
Se diría que pretenden que todas las adolescentes de la piscina sepan que ellos
son los reyes del mambo. Pero ellas están a lo suyo, jugando a cartas.
Mis hijos vienen corriendo, empapados, hasta la toalla, y he de recordarles por
enésima vez que no hace falta que corran, que el mundo aún no se acaba, y que
hagan el favor frenar antes, porque me salpican a mí y al libro. "¿Podemos
ir a la piscina grande?". "Esperad dos minutos a que vaya yo, ahora
os aviso". Y se vuelven a la pequeña.
Pereza. Me levanto, me quito las gafas, compruebo que el bañador está atado y
les digo que ya pueden ir. Mientras se meten en la grande yo miro la ducha con
pocas ganas. El agua de la ducha siempre es más fría que la de la piscina, pero
es obligatorio pasar por ella. La abro y me pongo debajo. Vale. Me meto con
calma en la piscina grande, con los pequeños. Nado un poco, nadamos un poco,
esquivando a los idiotas que se lanzan en bomba o dando volteretas sin
importarles quién hay debajo, y buscamos un hueco en el borde para jugar un
rato. Buceo. Cojo aire y me sumerjo, vacío mis pulmones poco a poco hasta que
acabo depositado en el fondo de la piscina. Me siento. Allá abajo todo parece
diferente. Se me acaba el aire y salgo a la superficie. Estoy harto de las
gafas de piscina, de la goma del pelo con la que me lo recojo y de los gritos
de la gente. Seguimos jugando.
Empiezo a estar demasiado arrugado, así que los mando de vuelta a la piscina
pequeña mientras yo vuelvo a ducharme y me dirijo a la toalla. Me seco y cojo
el libro. Dentro de poco más de media hora tendremos que irnos.
"¡Izan, Izan! ¡Ven aquí, corre!". Izan es, obviamente, Ethan, y la que
profiere los gritos su madre. Una madre en bikini...
July 22
Los aullidos
retumban más allá de la casa, traspasan el umbral de la realidad y penetran, a
la fuerza, en el mundo de los sueños. Aunque para el espectador más bien es lo
contrario, el ulular que procede de los sueños rasga la realidad de forma
inquietante.
Una figura nada etérea aparece de la nada y corre, se aleja de mi mirada, que
trata de entenderla. Su rapidez es sospechosa, busca algo, quiere robar algo
intangible, o tal vez demasiado tangible. Sube las escaleras como si estas no
existieran, y será imposible atraparla. La persecución se acaba tan pronto como
se inicia, pero un piso más arriba, porque la silueta ha desaparecido igual que
llegó.
Marcha atrás, seguro que todo ha sido una maniobra de distracción, porque si no
no se entiende qué hacía el andrógino artefacto de brazos largos que he intuido
–con efectos retardados de falso dejà vu– momentos antes, tras de mí.
Alto, ni un movimiento: la puerta que guarda el sótano que no tengo va abrirse.
Certeza incontestable. Buster Keaton de madera se asoma por ella. Lo he
descubierto, lo sabe y se esfuma sobre sus pasos no sin antes cerrar la puerta
con un golpe seco.
La reacción es tardía. Abro la puerta justo para ver a Buster Keaton de madera
bajar a toda prisa la inmensa escalera que antes subía la figura nada etérea
que aparece y desaparece a voluntad. Desconozco qué hace ahí ese inmenso salón
bajo la escalinata: no es el lugar adecuado, y quién sabe si lo es el tiempo.
El andrógino artefacto limpia los primeros escalones con sus inmensos brazos a
modo de escoba y fregona. Buster Keaton de madera no podrá evitar tropezar y
caer, así que me lanzo tras él dejándome el aliento con los aullidos que brotan
de mi garganta por un miedo irracional al irreal actor.
Todo se evapora. Ni rastro, desde hace ya un buen rato, de la figura nada
etérea. Buster Keaton de madera ha desaparecido sin dejar una sola huella. El
andrógino artefacto, simplemente, no existe.
Sólo queda el eco de los aullidos y una voz asustada. ¡¡¡¿Qué pasa, qué
pasa?!!!
July 20
Los influenzavirus son un género de virus de
la familia Orthomyxoviridae, y son los causantes de las diferentes variantes de
la gripe. En una de las páginas de la Comisión Europea
se encuentra la etimología del término influenza, que es como se
conoce la gripe en inglés. Se trata de una palabra italiana del siglo XV que
significa “flujo de fluido, influencia”, y se utilizó para expresar la creencia
de que la aparición de epidemias se debía a la acción de los astros.
Posteriormente se utilizó en todos los idiomas para designar las afecciones
pulmonares humanas y animales causadas por ataques virales epidémicos o
pandémicos. Mientras que el inglés corriente utiliza la abreviatura flu,
el alemán, el francés y el español emplean el término gripe, que proviene del alemán greifen (agarrar).
Más o menos se considera que desde Galileo la ciencia ha ocupado una parte
importante del pensamiento, así que todos sabemos que los astros no tienen
responsabilidad alguna sobre la aparición de epidemias, pandemias y otras
"emias". ¿Todos? ¡No! Como en Astérix, "una aldea poblada por
irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor". O sea, que hay
gente que todavía se muestra totalmente convencida de que los astros rigen
nuestros destinos.
Lo peor del tema es cuando quienes creen en ello te arrollan con cifras y datos
y después, ante tu cara de escepticismo e incredulidad, cuando no de simple
desprecio, te sueltan que no intentan convencerte de nada, que eso es así y
punto, y que cada cual piense lo que quiera. ¿Cómo decirle a alguien que
utilizar datos sesgados sacados de vete-tú-a-saber-dónde no tiene ningún valor?
¿Cómo decirle a alguien que utilizar operaciones científicas sobre hipótesis
falsas para obtener resultados igualmente falsos no tiene ningún valor? ¿Cómo decirle
a alguien que ni siquiera sabe lo que es el efecto Doppler que sus
argumentaciones son, simplemente, ridículas?
Las argumentaciones sofistas y sus falacias lógicas (como las causas falsas)
están a la orden del día entre estas personas. El ejemplo más claro y
recurrente es el siguiente:
La gravedad de la Luna
afecta a las mareas en la
Tierra.
Las personas viven en la Tierra.
Por lo tanto,
La gravedad de la Luna
afecta a las personas.
Y por extensión,
Los astros afectan a las personas.
Y, aún más allá,
Los astros rigen nuestro destino.
Y se quedan tan anchos. Pasan de una cosa a otra con la mayor naturalidad del
mundo, y amén. Si a eso le añades cuatro números (eso sí, sin saber qué coño es
una derivada o una integral), unos dibujitos con regla y compás y una
argumentación peregrina del tipo "en la antigüedad esto lo sabía todo el
mundo", pues ya tienes el caldo de cultivo para los crédulos.
Esa misma gente desdeña, normalmente, el concepto "fe" tal y como se
entiende en la doctrina religiosa. Sin embargo, no tienen el menor pudor en
mostrar su absoluta fe en lo que proclaman. Está claro que siempre es más fácil
creer en algo intangible y que no exige demasiado esfuerzo (cualquiera puede
elaborar una carta astral, por ejemplo, a poco que se informe) que en algo que
requiere el esfuerzo del aprendizaje tanto puntual como continuo, como es el
caso de la ciencia. Me fascina, por otra parte, que esas gentes digan que lo
suyo es ciencia, amparados en que lo era para esos mismos "antiguos".
Su conocimiento de la historia de la ciencia es fascinante.
El ser humano no puede entender según qué cosas, y jamás lo logrará. Cuando
eso se asume, el camino fácil es hacer uso de la fe, sea del tipo que sea:
creer en lo que sea con el fin de quedarnos tranquilos, de "saber"
que algo "cuida", o no, de nosotros. El camino difícil es asumirlo y
trabajar por comprender el mayor número de cosas posibles, en la medida de
nuestras posibilidades. El resto hay que dejarlo a la filosofía o a la
metafísica (entendida esta como lo que era en su origen, aquello que está más
allá de la física porque aún no se comprende), y es bueno que así sea, porque
también hace evolucionar el pensamiento humano.
Cosas como la astrología o el creacionismo me patean los higadillos. Escuchar a
un pretendido "pastor" adoctrinar a sus huestes con argumentaciones
falaces sobre el evolucionismo de Darwin con el fin de dar visos de realidad al
mito de Adán y Eva es como retrotraerse miles de años atrás. Sin embargo, la
propia evolución acabará condicionando las creencias. Un simple cataclismo
(simple a escala universal, aunque sea enorme para nosotros) provocaría probablemente
una involución del pensamiento humano y un retorno a las creencias mitológicas,
sean del tipo que sean: en principio, se volvería a creer en los astros, luego
en los fenómenos atmosféricos, más tarde se personificarían dichos fenómenos, y
posteriormente las personificaciones irían adquiriendo personalidad propia y
una historia concreta, para finalmente desembocar en un politeísmo que daría
paso a un panteísmo. Cualquier cosa con tal de no asumir nuestra
insignificancia en el contexto universal.
¿Por qué esa obsesión en creer que nuestro destino está determinado? O, como
dicen los astrólogos, que "existen unos hechos que influyen de forma
primordial en nuestras características personales y en el devenir de nuestra
existencia". ¿Por qué la hora y la fecha de nuestro nacimiento son
relevantes? El tiempo es arbitrario, es una invención humana para tener un
cierto control sobre la dirección en la que el universo se expande o, por
decirlo más claramente, para ordenar los sucesos de tal forma que exista el
principio de causalidad (un vaso cae de la mesa y se rompe, y no sucede que
unos fragmentos de cristal salten del suelo a la mesa para recomponerse en
forma de vaso). Es más, el médico que apunta el momento del nacimiento de un
bebé lo hace mirando un reloj, el cual puede ser más o menos exacto. Y aún más
allá, ¿cuándo comienza la vida para un astrólogo: cuando el bebé emerge, de la
forma que sea, del cuerpo de la madre, o una semana antes, o a los tres meses
de ser concebido, o en el mismo momento de la concepción, o...? Tal vez sean
los "científicos" astrólogos quienes deban decidir, en un comité, en
qué momento un embrión o un feto pueden considerarse "personas".
Ahorraría mucho debate.
El destino está predeterminado en la medida que nacemos y morimos. El resto
está lleno de condicionantes, pero cada cual elige lo que quiere, lo que puede y
lo que le dejan. Lo único claro es que para conseguir cualquier cosa hay que
trabajárselo. Como dice el acertadísimo refrán, "a Dios rogando, y con el
mazo dando". O, en su variante artística, atribuida a Picasso,
"cuando aparezcan las musas, que me encuentren trabajando". Dejarlo
todo en manos de un pretendido destino es, simplemente, idiota.
July 17
Hay que salir de
casa. Deprisa y corriendo, como cada día. El día va a ser caluroso. La madre
coge a su hijo de tres años y lo mete en el coche. Ha de llevarlo a la guardería
y luego seguir el camino hasta el trabajo.
...
La madre sale del trabajo y cuando va a coger el coche se encuentra dentro el
cadáver de su hijo. Olvidó llevarlo a la guardería. Ni siquiera se dio cuenta,
al bajarse del coche, de que el niño estaba con ella.
********************
Nada podrá consolar a la madre. Y tal vez tenga que ser así, nada debería
consolarla. Porque, a pesar de todas las circunstancias y excusas imaginables,
no existe explicación alguna. Podrá decirse que su marido pasaba olímpicamente
de responsabilizarse del niño. O podrá decirse que la vida de una mujer
separada es muy dura. O podrá decirse que la vida en general es un estrés
constante, y que el trabajo representa una enorme presión, que hay que pagar la
hipoteca, y que no hay tiempo para nada. Podrá decirse lo que se quiera. Pero
no hay excusa. Y ella lo sabe. Porque jamás podrá apartar de su cabeza la
imagen del sufrimiento de su hijo muriendo en el coche.
July 16 Si algo
tenemos los hombres, o la mayoría de nosotros, creo, es una tremenda
incapacidad para recordar fechas importantes. En mi caso, además, se une el
problema de no saber nunca en qué día estoy.
Hace un tiempo, un día como hoy fue probablemente el más afortunado de mi vida.
Después de haber pasado un mal año, por fin alcancé algo a lo que muchos pueden
aspirar, pero casi ninguno lograr.
Hoy sigo teniendo aquello que logré, y cada día que pasa he de reconocer que lo
valoro más por todo lo que es y por todo lo que ha aportado a mi vida.
Más allá de todas las cosas que pueden enturbiar mi existencia diaria, soy
feliz, y lo soy única y exclusivamente gracias a ella. Intento demostrárselo
cada día, y cuando no lo hago, siempre me perdona, algo completamente
desconocido para mí.
Porque en el fondo estoy seguro de que ella sabe que la quiero más que a nada. July 13
El ADSL en España
es el segundo más caro de la zona euro. Ha pasado de ser un 47% más caro que la
media a un 51%. Si a esto unimos que no todas las zonas pueden acceder a
ofertas diferentes de las de Telefónica porque no existe servicio de otras
operadoras, y que su funcionamiento es, por decirlo amablemente, malo, tenemos
en bandeja una reflexión sobre este país: somos el culo de Europa. Y de esto no
tiene la culpa Zapatero, ya que el problema se arrastra desde hace mucho. Lo
que sí tendría que hacer el presidente es poner las pilas a las operadoras y
obligarles a prestar un servicio de calidad, con un cierto nivel de competencia
entre ellas, y accesible a todo el mundo.
Wikipedia cae en cuanto a voluntarios y contenidos. Normal. El altruismo tiene
un límite, y la curiosidad también. Cuando algo no tiene una estructura que se
pueda mantener a base de retribuciones, con aportaciones económicas que
influyan en las cuentas bancarias de quienes participan, está condenado al
fracaso. Eso pasa aquí y en la Cochinchina.
Al final, todo quedará obsoleto, y será difícil separar el
grano de la paja. Como con esas enciclopedias Larousse que adornan las
estanterías de casa, actualizadas hasta 1984 y con unos suplementos
completamente infumables.
Y Miguel Ríos, ¡por fin!, hace su última gira, cómo no, rodeado de sus
amigüitos y amigüitas. Me ha tocado las narices que entre ellos esté Rosendo,
la verdad, pero supongo que lo hará como una buena acción. A ver si es cierto y
se retira este impresentable, que después de hacerse de oro gracias a la
capacidad de otros y de demostrar su escasísima creatividad a lo largo de
muchos años en solitario, parece estar sólo preocupado por vivir de y para la SGAE. ¡Hala, vete a hacer
unas jams de rock con
Ana-soy-comunista-que-te-cagas Belén!
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