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September 28
Llevo dos meses
callado. Esto no es nuevo, ya que me ocurre cada equis tiempo. En otras
ocasiones me he justificado con la excusa de que no tengo nada que decir, y
ahora también hay parte de eso. Pero no todo. En realidad diría muchas cosas,
pero dado que tan sólo servirían como desahogo personal y para nada más, pues
me cuesta ponerme.
Porque hablaría de la coyuntura social, política y económica actual, y me
despacharía bien a gusto contra buena parte de la población de este país, todo
ese atajo de personas incapaces de reflexionar dos minutos con un mínimo de
inteligencia. Esos que son incapaces de asumir sus responsabilidades y piensan
que el Estado es el responsable de todo lo malo que les pasa, y en cambio todo
lo bueno se lo ganan ellos con su único esfuerzo. Esos que denostan a toda,
absolutamente toda, la clase política mediante la típica argumentación de
"están ahí para robar, o para continuar robando". Claro, esa misma
gente pide el mayor respeto para ellos y los de su clase, pero no son,
evidentemente, recíprocos en el trato.
Es como si yo digo que todos los taxistas son unos fachas que escuchan la COPE; o que todos los
funcionarios son vagos; o que todos los psicólogos han estudiado psicología
para curar sus propios traumas; o que todos los curas son pederastas; o
cualquier otra cosa. ¿Qué diría el colectivo afectado en cada caso? Pondría el
grito en el cielo, y si yo fuera alguien influyente sin duda alguna recibiría
denuncias por parte de asociaciones, agrupaciones, etc. Por suerte o por desgracia, no soy alguien
influyente. Y tampoco pienso así.
Estoy harto de quien se dedica cada dos por tres a decir que no es nadie para
explicar a la gente el porqué de las cosas, o cómo deben hacerse, o dar pautas
de actuación, y que en realidad se pasa todo el tiempo explicando a los demás
el porqué de las cosas, cómo deberían hacerlas y qué pautas de actuación
deberían seguir. De quien suele manifestar una absoluta falta de respeto por
los que contravienen, incluso educadamente, su opinión. De quien, en
definitiva, amparado en un pensamiento plagado de lugares comunes que, sin
embargo, cree propios, es capaz de afirmar que "los políticos, cuando ya
han pillado o aspiran a pillar más, abren un blog un par de meses en campaña
electoral", o que un aspirante a entrar en política debe aplicarse en
"aprender a soltar demagogia, a mentir y a justificar facturas de dietas,
que son las tres cosas básicas para entrar en política". De quien cree que
su conocimiento del mundo es tan absoluto como para soltar tales memeces. De
quien se baja los pantalones cuando alguien con traje y corbata tiene la
deferencia de dorarle la píldora.
Y hablaría de esa gente y daría igual, porque siempre habría quien me criticara
por no valorar su trasfondo bienintencionado. Y tampoco serviría de nada que yo
replicara argumentando que ni siquiera las buenas intenciones deben
desarrollarse de modo fascista. ¿De qué sirve discutir con quienes no están
dispuestos a admitir que no son infalibles, que tal vez no estén en posesión de
la verdad absoluta? Porque si a ese alguien le explico que hay gente que se
dedica a la política perdiendo dinero todavía tendría la desfachatez de decir
que eso es mentira, y que si es verdad es porque es idiota. Y si le digo que
existen blogs y páginas web de políticos individuales y de grupos políticos que
se dedican a informar de las actividades que realizan, en positivo y siguiendo
su argumentario ideológico, me dirá que son cuatro y que no los conoce nadie.
Pero claro, es que hay gente que encuentra un problema para cada solución.
Es difícil, en nuestra sociedad, lograr que la gente razone con un mínimo de
inteligencia o, por lo menos, con la mente abierta. Nadie se atrevería a decir,
por ejemplo, que el hecho de tener un coche lo convierte en mecánico, que
decidir cómo quiere que sea su cocina lo transforma en arquitecto, o que saber
hablar la lengua materna lo convierte en filólogo o lingüista; sin embargo,
todo el mundo cree que tener un hijo lo convierte en padre o madre. Lamento
comunicar que no es así: tener hijos y no ser yonqui o maltratador no convierte
a alguien en padre o madre (aunque biológicamente sea así). Y mucho menos, por
supuesto, lo convierte en experto en educación: tratar de dar explicaciones
sobre cómo debería ser nuestro sistema educativo es mostrar un claro menosprecio
a todos aquellos profesores, pedagogos, psicólogos y sociólogos que dedican su
vida a intentar mejorarlo, en el fondo y en la forma.
Pero, ¿qué más da? Todos sabemos de todo, y más que nadie, ¿verdad? En las
encuestas preguntan a la gente si está de acuerdo, por ejemplo, con las medidas
anticrisis del gobierno, y la gran mayoría responde que no. Lástima que se
quede ahí la encuesta, porque la siguiente pregunta debería ser "¿cuáles
son esas medidas?", a lo que casi nadie sabría responder, o lo haría
equivocadamente. Y no estoy diciendo que todos tengamos que saber y entender
cosas como estas, ya que no tenemos por qué ser expertos en economía o estar al
día de todo, pero sí que pediría que la gente tuviera un mínimo de vergüenza y
que, si no sabe de qué está hablando, no opine y que después busque información
para poder hacerlo. Nos ahorraríamos muchas gilipolleces.
Por ejemplo, cuando apareció Leopoldo Abadía y empezó a hablar de la que él
denominó "crisis ninja", fue fascinante la cantidad de gente que
empezó a asegurar que tenía razón, que eso sí que era explicar bien las cosas,
que era "tan" cercano, "tan" comprensible..., incluso en
los medios de comunicación. El profesor Abadía tiene todo el derecho y la
capacidad del mundo para hablar de ello, pero me sorprende que el común de los
mortales, que lo más cercano a la economía que han leído es el folleto del
Carrefour, se lancen a opinar sobre lo gran economista que es este señor y la
razón que tiene. ¿Con qué lo comparan?
A veces pienso que soy yo el idiota, que debería ser más simple y sacarme de
encima toda responsabilidad sobre mi vida. Podría decir que si mi sueldo no me
da para pagar mis dos coches (el 4x4 y el de diario), mis vacaciones al Caribe
(con todo pagado) y la hipoteca de mi vivienda (muy por encima de mis
posibilidades y sobrevaloradísima) es por culpa del gobierno; que todos los
profesionales que me rodean en mi vida son idiotas y un atajo de ladrones, y
que yo sí que les pondría las pilas a todos; o que... Cualquier cosa, menos
aceptar que yo puedo ser responsable de algo. Probablemente, viviría más
tranquilo.
July 29
Como este va a
ser el último post antes de empezar las vacaciones, voy a desfogarme un poquito
con alguien que me saca de quicio. Si alguien se siente ofendido... mala
suerte.
La legión purpurina está de enhorabuena: Bebe tiene nuevo disco.
Ha llegado, pues, el momento de refocilarse por las cenagosas aguas de la autocompasión
de plexiglás. Es la hora de volver a soñar con vergeles habitados por
románticos macarras medievales que caen rendidos a los pies de la dama y que
hacen de su vida un eterno camino de perfección para el solaz de su amada. Pero,
por encima de todo, han vuelto los lemas feministas del tipo "El Corte
Inglés", esos que a las feministas de verdad les repatean los higadillos.
Los hombres que, aún habiendo nacido con el rabo entre las piernas, no somos
violentos ni demasiado malas personas tenemos otro motivo más para apagar las
radios que emiten música española y los programas rebosantes de cultura que
realizarán monográficos sobre esta impresionante artista, original donde las
haya,
No importa que hace cinco años se aprovechara de una lacra social como la
violencia de género para llegar a un público concreto y forrarse. No importa
que luego ninguneara a ese mismo público afirmando que no volvería a sacar un
disco y que se dedicaría a su faceta de actriz. No importa que después de su
mediocre paso por la interpretación haya montado el numerito de buscarse a sí
misma (¿no tenía tan claras sus ideas cuando hablaba de su primer disco?) para
sacar un nuevo disco. No importa que su imagen en el nuevo vídeo contraste con
aquello que predicaba. Nada, no importa nada: aquellos eran sus principios, y
nada impide que los cambie, faltaría más.
No tendría absolutamente nada en contra de Bebe si ella no hubiera ido de
mística y no se hubiera dejado encumbrar por los medios en virtud de su
sensibilidad y arrojo. Pero el hecho es que se aprovechó de todo ello para
lanzar su carrera, y ahora lo retoma para vender su "renacimiento".
Y mientras los medios siguen encumbrando y machacando al personal con Bebe y
Macaco, el señor Kiko Veneno sigue completamente ignorado. Esto es lo que
significa la música en este país.
Para acabar, y no sin antes desear buenas vacaciones a quienes pasen por aquí,
voy a dejar unos fragmentos de las letras del último disco de Bebe que son como
una pequeña evolución en sí mismas. Ah, en cada una hay una pequeña intro de
cosecha propia. Que ustedes lo pasen bien...
1. ¡Ay, qué pena más grande, con lo buena que yo soy y lo mal que me tratan!
"¿Dónde estabas cuando te llamaba?
¿Dónde estabas cuando mi voz se hacia tan pequeña que no salía
y se ahogaba en mi habitación,
o dentro de mí.
¿Dónde estabas cuando dormías a mi lado
y yo no podía dormir?"
2. Voy a cambiar mi vida porque me lo merezco.
"Algún dia aprenderé el porqué de algunas cosas.
Empiezo a aprender cómo camina mi corazón,
me precipito, salto al vacío, luego me siento y me pongo a buscarme."
3. ¡A ver si te crees que yo no soy "sensuá" cuando quiero!
"Soy una princesa, guerrera, campera
Oceánica, volcánica, eléctrica y mu suavecita
Que cuando quiero soy una gatita, y ronroneo."
4. ¡Venga, tú dame candela, que a mi lado la de "Garganta profunda"
era Gracita Morales!
"Tú eres el hombre que susurra a los caballos, y tu voz me hace dócil.
Pero el tiempo me está afinando la puntería,
y no te ofendas, pataleo sólo una vez señor,
un poquito de colmillo pa' que no te olvides con qué tipo de animal andas
jugando.
Mi territorio ni tocarlo, ni mentarlo.
(...)
Yo doy mi fuego, acércate.
Pero dime, chucho, tú qué deseas,
que estoy pa' ti, pa' que me muevas entera,
pa' que rompas entera, pa' que me ladres entera.
Así me gusta así, así, por dentro y por fuera.
Si quieres que te huela acerca tu cuerpo a mi calavera
y dime cómo es lo que era lo que tú querías que te hiciera.
Anda, dímelo, enséñamelo, juégatelo,
que lo mismo me convences y te lo hago todo, todo lo que quieras,
pa' ti mis caderas, fiera, pa' que me cojas entera."
5. Soy mujer y puedo hacer lo que quiera: pero como yo te enganche
con otra te corto los huevos, que no tengo ganas de volver a irme pa'
encontrarme a mí misma.
"Uh, uh, uh, uh, uh, a mi me gustas tú.
Me gustas tú, y tu hermano.
Uh, uh, uh, uh, uh, un problema tengo.
No sé cómo resolverlo,
si con un mano a mano.
(...)
No hace falta que haya jaleo,
con los dos me quedo.
Tengo pa' los dos.
Y entre tanto me apunto un tanto
en todo el corazón.
(...)
No te enfades por
favor,
solamente fue un beso de amor
lo que le di a tu hermano.
Sólo fue un beso de amor
y después un revolcón.
Total, fue total, pero no te enfades
porque tú y yo quedamos mañana,
y qué sabe nadie
de quién duerme en mi cama.
(...)
Total, que al final
ni chicha ni limoná.
Menos mal que me pego un gustazo
y me dejé poner el lazo por los dos,
porque si no, no sé qué hubiera hecho.
Me hubiera perdido una noche de cesad."
July 20
Los influenzavirus son un género de virus de
la familia Orthomyxoviridae, y son los causantes de las diferentes variantes de
la gripe. En una de las páginas de la Comisión Europea
se encuentra la etimología del término influenza, que es como se
conoce la gripe en inglés. Se trata de una palabra italiana del siglo XV que
significa “flujo de fluido, influencia”, y se utilizó para expresar la creencia
de que la aparición de epidemias se debía a la acción de los astros.
Posteriormente se utilizó en todos los idiomas para designar las afecciones
pulmonares humanas y animales causadas por ataques virales epidémicos o
pandémicos. Mientras que el inglés corriente utiliza la abreviatura flu,
el alemán, el francés y el español emplean el término gripe, que proviene del alemán greifen (agarrar).
Más o menos se considera que desde Galileo la ciencia ha ocupado una parte
importante del pensamiento, así que todos sabemos que los astros no tienen
responsabilidad alguna sobre la aparición de epidemias, pandemias y otras
"emias". ¿Todos? ¡No! Como en Astérix, "una aldea poblada por
irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor". O sea, que hay
gente que todavía se muestra totalmente convencida de que los astros rigen
nuestros destinos.
Lo peor del tema es cuando quienes creen en ello te arrollan con cifras y datos
y después, ante tu cara de escepticismo e incredulidad, cuando no de simple
desprecio, te sueltan que no intentan convencerte de nada, que eso es así y
punto, y que cada cual piense lo que quiera. ¿Cómo decirle a alguien que
utilizar datos sesgados sacados de vete-tú-a-saber-dónde no tiene ningún valor?
¿Cómo decirle a alguien que utilizar operaciones científicas sobre hipótesis
falsas para obtener resultados igualmente falsos no tiene ningún valor? ¿Cómo decirle
a alguien que ni siquiera sabe lo que es el efecto Doppler que sus
argumentaciones son, simplemente, ridículas?
Las argumentaciones sofistas y sus falacias lógicas (como las causas falsas)
están a la orden del día entre estas personas. El ejemplo más claro y
recurrente es el siguiente:
La gravedad de la Luna
afecta a las mareas en la
Tierra.
Las personas viven en la Tierra.
Por lo tanto,
La gravedad de la Luna
afecta a las personas.
Y por extensión,
Los astros afectan a las personas.
Y, aún más allá,
Los astros rigen nuestro destino.
Y se quedan tan anchos. Pasan de una cosa a otra con la mayor naturalidad del
mundo, y amén. Si a eso le añades cuatro números (eso sí, sin saber qué coño es
una derivada o una integral), unos dibujitos con regla y compás y una
argumentación peregrina del tipo "en la antigüedad esto lo sabía todo el
mundo", pues ya tienes el caldo de cultivo para los crédulos.
Esa misma gente desdeña, normalmente, el concepto "fe" tal y como se
entiende en la doctrina religiosa. Sin embargo, no tienen el menor pudor en
mostrar su absoluta fe en lo que proclaman. Está claro que siempre es más fácil
creer en algo intangible y que no exige demasiado esfuerzo (cualquiera puede
elaborar una carta astral, por ejemplo, a poco que se informe) que en algo que
requiere el esfuerzo del aprendizaje tanto puntual como continuo, como es el
caso de la ciencia. Me fascina, por otra parte, que esas gentes digan que lo
suyo es ciencia, amparados en que lo era para esos mismos "antiguos".
Su conocimiento de la historia de la ciencia es fascinante.
El ser humano no puede entender según qué cosas, y jamás lo logrará. Cuando
eso se asume, el camino fácil es hacer uso de la fe, sea del tipo que sea:
creer en lo que sea con el fin de quedarnos tranquilos, de "saber"
que algo "cuida", o no, de nosotros. El camino difícil es asumirlo y
trabajar por comprender el mayor número de cosas posibles, en la medida de
nuestras posibilidades. El resto hay que dejarlo a la filosofía o a la
metafísica (entendida esta como lo que era en su origen, aquello que está más
allá de la física porque aún no se comprende), y es bueno que así sea, porque
también hace evolucionar el pensamiento humano.
Cosas como la astrología o el creacionismo me patean los higadillos. Escuchar a
un pretendido "pastor" adoctrinar a sus huestes con argumentaciones
falaces sobre el evolucionismo de Darwin con el fin de dar visos de realidad al
mito de Adán y Eva es como retrotraerse miles de años atrás. Sin embargo, la
propia evolución acabará condicionando las creencias. Un simple cataclismo
(simple a escala universal, aunque sea enorme para nosotros) provocaría probablemente
una involución del pensamiento humano y un retorno a las creencias mitológicas,
sean del tipo que sean: en principio, se volvería a creer en los astros, luego
en los fenómenos atmosféricos, más tarde se personificarían dichos fenómenos, y
posteriormente las personificaciones irían adquiriendo personalidad propia y
una historia concreta, para finalmente desembocar en un politeísmo que daría
paso a un panteísmo. Cualquier cosa con tal de no asumir nuestra
insignificancia en el contexto universal.
¿Por qué esa obsesión en creer que nuestro destino está determinado? O, como
dicen los astrólogos, que "existen unos hechos que influyen de forma
primordial en nuestras características personales y en el devenir de nuestra
existencia". ¿Por qué la hora y la fecha de nuestro nacimiento son
relevantes? El tiempo es arbitrario, es una invención humana para tener un
cierto control sobre la dirección en la que el universo se expande o, por
decirlo más claramente, para ordenar los sucesos de tal forma que exista el
principio de causalidad (un vaso cae de la mesa y se rompe, y no sucede que
unos fragmentos de cristal salten del suelo a la mesa para recomponerse en
forma de vaso). Es más, el médico que apunta el momento del nacimiento de un
bebé lo hace mirando un reloj, el cual puede ser más o menos exacto. Y aún más
allá, ¿cuándo comienza la vida para un astrólogo: cuando el bebé emerge, de la
forma que sea, del cuerpo de la madre, o una semana antes, o a los tres meses
de ser concebido, o en el mismo momento de la concepción, o...? Tal vez sean
los "científicos" astrólogos quienes deban decidir, en un comité, en
qué momento un embrión o un feto pueden considerarse "personas".
Ahorraría mucho debate.
El destino está predeterminado en la medida que nacemos y morimos. El resto
está lleno de condicionantes, pero cada cual elige lo que quiere, lo que puede y
lo que le dejan. Lo único claro es que para conseguir cualquier cosa hay que
trabajárselo. Como dice el acertadísimo refrán, "a Dios rogando, y con el
mazo dando". O, en su variante artística, atribuida a Picasso,
"cuando aparezcan las musas, que me encuentren trabajando". Dejarlo
todo en manos de un pretendido destino es, simplemente, idiota.
June 08
Iba a hablar de
las elecciones, pero paso. Si en las generales gana el PP, entonces pediré el
exilio o me decantaré definitivamente por pedir la independencia de mi tierra.
Así que hablaré de tenis.
Memorable el Roland Garros en RTVE. Tan claro tenían que Nadal iba a llegar a
la final y ganarla que ni se molestaron en poner a un experto para acompañar
los comentarios del locutor en el partido contra Soderling, a la postre
finalista. Lástima, porque los que entendemos un poco de este deporte, apenas
vimos la táctica del sueco y confirmamos su desparpajo, echamos en falta que
alguien con tablas explicara por qué ganó a Nadal, técnicamente hablando.
Memorable igualmente el complejo de persecución mediática que tiene el deporte
en este país cuando las cosas van mal dadas. Nadal perdió, y no pasa nada, no
iba a ganar eternamente. Cualquiera sabe que la carrera de Nadal tiene límites,
los que le impone su físico, contrariamente a la de otros como Federer, que no
tienen esa imposición. Pero parece que perdió por culpa del público.
Memorable la costumbre de quejarse que tienen los deportistas españoles. Antes
del Master Series de Madrid todos aseguraban que Nadal no tenía ningún problema
físico, especialmente su tío y entrenador. Ahora no: ahora resulta que todos sabían
que Nadal arrastraba problemas en su rodilla. Pues sí, creo que todos sabíamos
que Nadal ha de estar muy bien físicamente para ganar algunos partidos, y creo
que todos sabíamos que no lo estaba, pero entonces, ¿por qué negarlo?
Memorable el desprecio hacia los rivales de Nadal, y memorable la
deslegitimación de las victorias de Federer, un tenista que ha jugado las
finales de los últimos cuatro años y que sólo ha sido batido por Nadal en este
torneo en los últimos cinco. Federer es el mejor tenista de la historia del
tenis moderno, y no hacía falta que ganara ayer para demostrarlo. Pero ha
ganado. Y sólo falta escuchar que ha ganado porque no ha jugado contra Nadal.
Memorable el fiasco de Verdasco, con rima incluida, a quien se le auguraba una
temporada llena de éxitos gracias a un cambio de mentalidad, físico, etc. Eso
sólo no basta: además de todo eso, que Nadal lo tiene, hay que saber jugar
mejor a tenis, algo que Nadal también hace.
En resumen, que espero que ahora no se anuncie el fin de Nadal, pero que
tampoco se menosprecien las victorias de Federer. Objetivamente, la elegancia
del suizo hace más bien al desarrollo del tenis que el ímpetu de Nadal. Que lo
tengan en cuenta, porque esto es un deporte, un espectáculo, que además de
mentalidad requiere mucha técnica. Y de eso Federer anda más que sobrado.
May 20
La defensa de una
causa noble y digna no hace al defensor noble ni digno. Me he mordido los dedos
para no escribir sobre mmadrigal y su cruzada particular contra lo que él
considera pornografía: porque no nos engañemos, su lucha no se ha centrado tan
sólo en los niños, algo que creo que compartimos prácticamente todos, sino que
también lo ha hecho sobre otras cosas que él considera sexualmente reprobables,
pero que son discutibles (swingers,
personas que se autopromocionan mostrando parte de sus "talentos" sin
molestar a nadie, etc.).
Defender algo digno de ser defendido siempre es encomiable, pero las formas
también lo son. Al final, independientemente de lo que se defienda, las
personas quedan retratadas gracias a su forma de actuar. Yo apoyo la lucha
contra los pervertidos que se mueven fuera de la legalidad, como no puede ser
de otra manera, pero me ha decepcionado mucho la actitud de mmadrigal respecto
a tu educada y correcta exposición. He pensado en decírselo, pero tras ver cuál
es su actitud creo que no lo haré. Dice que no le hagas perder el tiempo: hazle
caso, porque si no no dispondrá del suficiente para mantener actualizados sus
múltiples espacios y redes, algunos de ellos alojados en los sitios que tanto
denosta.
Siempre te he dicho, incluso antes de esta batalla, quién creo que está
verdaderamente tras esta persona. Ahora está muy claro. Evidentemente, es
alguien para quien el fin justifica los medios, independientemente de que los
medios sean tan deleznables como lo denunciado. Pero ¿qué esperabas? Alguien
que se autodenomina "padre de blogueros" por el hecho de explicar cómo
se inserta un vídeo en una entrada, por poner un ejemplo, ya da una idea de su
autocomplacencia. Es curioso, porque incluso tú y yo teníamos nuestro blog (y tú
ya hacías un montón de cosas) antes de que él tuviera el suyo, y no sé si eso
nos otorga algún ciberprivilegio. Es una pena su actitud.
El control de la web por lo que respecta a los niños es una responsabilidad
compartida entre padres y proveedores, pero el riesgo siempre ha existido. Cuando
yo era pequeño no existía internet, pero sí compañeros que robaban revistas
pornográficas de los quioscos y las alquilaban entre los alumnos. Y también
tipos que te ofrecían caramelos en los aledaños del colegio. Y más cosas. Ahora
hay una herramienta que lo pone todo al alcance de un clic, pero ahí deben
aparecer los padres, restringiendo el uso que sus hijos hacen de internet.
Por otra parte, no sé cuánto tiempo lleva él navegando por internet, pero yo lo
hago desde hace más de quince años, cuando casi me sabía de memoria todas las páginas
de España y parte de las extranjeras. Entonces el acceso al porno era
totalmente descontrolado, y podías encontrarte verdaderas barbaridades. Eso por
no hablar de las news, donde se
alojaban grupos que podían ir de lo más bucólico a lo más escabroso, sin término
medio. Ahora hemos mejorado. Ya no es tan fácil llegar a los sitios sin que
unos padres mínimamente preocupados puedan seguir el rastro. Pero eso requiere
ejercer de padres, y eso no está de moda.
En fin, que no te cabrees demasiado. Ojalá la policía acabe con todos esos
pervertidos, cosa que sé que intenta con todas sus fuerzas. Y ojalá que una
buena educación y formación permita a toda la gente en el futuro disfrutar de
la sexualidad de la forma que merece.
April 14
No soy en
absoluto admirador del desarrollo actual de la cultura y el arte en España. De
la literatura ya hace tiempo que me fugué, no tanto por la calidad literaria de
los escritores y escritoras, sino por falta de motivación personal en cuanto a
los planteamientos: no estoy interesado en aquello que se puede definir como
"más de lo mismo", aunque ello no implique que renuncie a la
posibilidad de leer un libro de buena calidad y con una historia interesante.
El problema está en la base: para mí, exclusivamente para mí, la novela como
tal debe ser redefinida. Ya no puedo conformarme con que se cree una historia y
se le dé un formato más o menos estándar tanto en cuanto a la dimensión como al
estilo. Quiero más. Fundamentalmente, quiero algo de innovación personal por
parte de sus autores y autoras, algo de riesgo, algo de transgresión de las
normas. Y esto sólo lo encuentro en los relatos cortos, algo de lo que aquí en
Catalunya hemos estado bastante bien surtidos.
De la música, qué decir que no haya dicho ya. Lamentable en términos generales.
En este país parece existir una cierta diarrea compositiva, sobre todo en
cuanto a ese estilo aparentemente aflamencado gracias al cual existen miles de
solistas, dúos y tríos de "canis" y "chonis" que exaltan
las maravillas del amor y el desamor. Pero no sólo eso, sino que también hay
toda una legión de grupos del tipo "adolescente" cuyas ínfulas
artísticas sólo son comparables a la pasta que ganan gracias a adolescentes sin
criterio. Por último, están los cantautores, que a pesar de que parecen en
perpetuo estado de extinción, siempre nos sorprenden con su alegría y
originalidad. En fin, poca cosa. Por no ser del todo destructivo, salvaré al
grupo Pastora, que es lo suficientemente original e innovador como para ser tenido
en cuenta.
Y del cine, por más que haya hecho algún esfuerzo por darle alguna oportunidad,
pues nada de nada. Es tan pretencioso como carente de imaginación,
endogámicamente elitista, hagiográfico y poco profesional. Quizá por ese motivo
me agradó tanto la película "Tapas", de Corbacho y Cruz, por tratarse
de una historia normal, real si se quiere, cercana y plausible, sin más. Un
gran ejercicio de simplismo, lo que implica una enorme dosis de complicación.
Así, cuando me enteré de que los mismos directores habían hecho una serie para
televisión, "Pelotas", que iba a emitir TVE1, me dije que habría que
verla. Porque, todo sea dicho, tampoco es que el formato televisivo en España
sea una maravilla, más bien al contrario, por más que guionistas, realizadores
y productores se esfuercen en hacernos tragar historias que no dejan de ser
reciclajes paupérrimos de lo que ya hemos visto hasta la extenuación. La
cuestión es que me he enganchado.
"Pelotas" es una gran serie. Aparentemente simple, normal, con historias
creíbles que en ningún momento te hacen pensar en que el guión se ha ido de
madre. La forma de tratar los temas es sutil, delicada, y el ritmo con que se
entremezclan las vidas de los personajes es perfecto, nada cansino, y todo
parece ir avanzando como la vida misma. Tal vez son estas características de
aparente simpleza y normalidad las que la convierten en paradójicamente
transgresora.
Es, por decirlo claramente, la mejor serie española que he visto nunca, y una
de las mejores de todas las que he visto en el panorama internacional. Si no la
habéis visto, os recomiendo que lo hagáis. Por suerte, gracias a las nuevas
tecnologías, los capítulos pueden verse enteritos, desde el primero hasta el
último de los emitidos, en la web de RTVE. En serio, vale mucho la pena.
PD: No he hablado de la pintura, porque aunque no me gusta demasiado lo que
veo, tampoco entiendo lo suficiente como para hacer una crítica que no sea
visceral.
April 08
Ayer tuvimos a
bien planear un día cultural. Agenda del día: visita al MNAC (Museu Nacional
d'Art de Catalunya) con los enanos para que disfruten del arte. Primera parada:
exposición temporal "Sorolla.
Visió d’Espanya. Col·lecció de la Hispanic Society of America". Segunda
parada: exposición permanente de los fondos del museo. Podría intentar
explicarme sin parecer más borde de lo que ya soy, pero paso.
Intentar visitar un museo con niños puede ser una experiencia traumática.
Evidentemente, los niños se cansan, y eso es difícilmente remediable, pero
cuando el cansancio no es atribuible a la exposición, sino al personal que
deambula por ella, entonces jode bastante.
La primera parada, es decir, la exposición temporal de Sorolla, es la clara
muestra de que democratizar el arte puede llegar a devaluarlo hasta límites
insospechados, aunque no exactamente en el sentido que le comentaba a mi amigo
Orsini hace unos días en su espacio. Me explico. Esta exposición, a diferencia de la permanente del MNAC, es
gratuita, y podéis imaginar lo que eso significa para mucha gente:
– ¿Qué hacemos esta mañana?
– Mmm... ¿Y si vamos a Montjuïc y luego a comer por ahí?
– Ah, pues vale, vamos a mirar por internet qué podemos hacer. ¡Anda, si hay
una exposición gratuita!
– ¿Sí? ¡Guay, pues vamos!
Y cogen su cámara de fotos y van al MNAC. Claro está que no se les ocurre
entrar en la exposición permanente: ¡es que es de pago y verla entera es un
palo! Y eso que por unos míseros 8,50 euros te permiten visitarla en dos días a
lo largo de todo un mes. Pero eso implicaría pisar dos veces el mismo museo en
un año, y la cuota de cultura sería excesiva. Ya ni me planteo lo que deben
pensar muchos de estos gañanes respecto al Articket (poder visitar siete museos
a lo largo de seis meses por 20 euros). Demasiado para el cuerpo...
Intentar disfrutar de la increíble obra que Sorolla hizo para la Hispanic Society
of America envuelto entre gente que habla como si estuviera en el mercado,
soportando los flashes de las cámaras de fotos ante la impasible mirada del
personal de vigilancia, recibiendo empujones y apartando a quienes se detienen
ante los cuadros para charlar sobre amores y desamores es insoportable. Y si lo
era para nosotros, los adultos, ¡qué decir para unos niños que apenas
sobrepasan el metro veinte de altura! El murmullo constante, cuando no la
conversación desmedida de los paisanos, hacía prácticamente imposible tratar de
explicarles a los renacuajos los detalles de la luz, la perspectiva y, en
definitiva, el tremendo trabajo del artista.
Así pues, en vista de que una exposición que podría verse perfecta y tranquilamente
en una hora y media en realidad acaba convirtiéndose en un paseo incompleto de
más de dos horas, decidimos que la segunda parada, es decir, la visita a la
permanente, era mejor postergarla para mejor ocasión. Y es que el estado de
nervios de adultos y niños no era como para permitirse demasiadas alegrías.
Total, que lo que quiero decir es que hacer el arte accesible a todo el mundo
está muy bien, pero que en muchas ocasiones es dar margaritas a los cerdos. Ya
no pido que la gente se emocione ante el arte, pero por lo menos sí que respete
tanto a la obra como al resto de visitantes. Algo que parece misión imposible,
sobre todo si la exposición es gratis, es de un autor o autora de los que salen
en los libros de texto y además está en un enclave estratégico. Insisto en ello
porque recuerdo cuando fuimos a la exposición de Ramón Gaya de la Fundació Caixa
Catalunya, bajo la Pedrera:
había una cola indecente para ver la
Pedrera de Gaudí (lógico, por otra parte), y nadie para ver
esta exposición gratuita. ¿Por qué? Pues porque Gaya no es Sorolla, así de
claro. Y a la gente que no pisa demasiados museos no le interesa ver según qué
exposiciones porque no les servirá para hablar con sus amistades mientras asan
unas costillas en la barbacoa de su casita unifamiliar:
– Fui a ver la exposición de Sorolla.
– ¿Sorolla? ¿El que me comió la...?
– Jajajajaja... ¡Qué ocurrente, a la par que gracioso, eres!
– Sí, los colegas de la mountain bike dicen que soy lo más de lo más.
– No me extraña... Pero te decía que fui a ver unos cuadros que hizo Sorolla
para no sé quién. Una pasada.
– ¿Eran buenos? Porque Sorolla pintaba muy bien, ¿no?
– Ya te digo. Eran muy grandes, alguno ocupaba una pared entera.
Y así hasta el infinito. Sin embargo, si van a ver, por seguir el ejemplo
anterior, a Gaya:
– Fui a ver una exposición de Gaya.
– ¿Gaya?– para sus adentros, se dice "¡ostras, no me viene ninguna rima!".
– Sí, Ramón creo que se llama, o que se llamaba, que no sé si se ha muerto. Un tío
que pintaba bastante bien.
– Ni flores, macho. Hombre, no será muy conocido si no me suena, ¿no?
– Ya...
Y fin de la inteligente conversación.
Al final se te quitan las ganas de ir a culturizarte y, de paso, culturizar a
tus vástagos (porque hay vida más allá de la Playstation y el
Disney Channel, lo crean o no). Sobre todo si eso implica rodearte de una
multitud desagradable. A pesar de todo, nada pudo evitar que saliéramos de allí conscientes de que habíamos tenido la suerte de ver una exposición simplemente magnífica.
PD: Ha muerto Mari Trini, y creo que no se le va a hacer justicia en los medios
de comunicación, salvo para rellenar huecos o, tal vez, con un homenaje en la
próxima edición de "Murcia, ¡qué bonita eres!" o como se llame. En
este país la calidad es tan sólo el termómetro con el que se mide la envidia
que levanta alguien entre los gafapastas y la chusma, según si hablamos de
artes más minoritarias o mayoritarias. Lástima.
Para que no se me tache de oportunista, recordaré que el 3 de abril de 2008 ya
hablé sobre ella en este espacio para acompañar el vídeo de su tema
"Amores", y leyendo lo que dije entonces me doy cuenta de que no
podría explicarme mejor: "Me da igual lo que piense el mundo mundial: Mari Trini era y es, con
toda seguridad, una de las dos o tres más grandes autoras y cantantes españolas
de todos los tiempos. En sus letras se advierten sus exquisitas educación y
cultura, así como sus influencias. Se ha dicho de ella que era la Edith Piaf española:
creo que no son comparables, a cada una lo suyo, pero sí está claro que esta
señora, Mari Trini, vale la pena."
Que descanse en paz. January 19
Esta noticia, difundida
el pasado día 17 por la Agencia EFE, aparece reproducida, tal cual, en
diferentes medios de comunicación.
Las solteras apedrean en la entrepierna a San Antón para que les busque novio
Las mujeres de Mijas (Málaga) han tirado chinas a los genitales de la imagen
del santo que hay en la fachada de la ermita, que es de piedra
Las solteras de la localidad malagueña de Mijas han arrojado hoy piedras
contra los genitales de San Antón, en la creencia de que esta tradición les
ayudará a encontrar novio. Medio millar de personas se han congregado hoy en la
ermita de San Antón, donde al término de la misa las mozas han practicado este
rito, que se ha transmitido de generación en generación, y que mantiene que si
aciertan encontrarán novio este mismo año.
EFE 17-01-2009
Las mujeres han tirado chinas a los genitales de la imagen del santo que hay en
la fachada de la ermita, que es de piedra, tras la petición del párroco de que
no dañaran la existente en el altar, que es de madera.
Una de las solteras que ha intentado, sin éxito, golpear con una piedra los
genitales de San Antón ha sido Carolina Ruiz, quien ha declarado, que volverá otro
año.
Por su parte, Patricia Peinado ha reconocido que nunca ha cumplido esta tradición,
pero que dado que lleva más de un año sin novio, le haría falta. Lucrecia Rodríguez,
que hoy está casada, sí admite haber practicado esta costumbre, cosa que no le
hizo falta a Concha Hevilla porque, como ha afirmado, se echó novio a los 14 años.
El "apedreamiento" de San Antón forma parte de los actos organizados
con motivo de la festividad de San Antonio Abad, que también incluye la bendición
de los animales, degustación de productos gastronómicos y recuperación de
juegos tradicionales.
Pienso que en la mayoría de países existe una subcultura de lo cutre. Eso no es
excusa, sin embargo, para que en España se sigan promoviendo eventos que
exceden lo simplemente kitch para convertirse en auténticos reclamos de
la chirigota y la pandereta.
Alguien me dirá: "vamos, hombre, no te pongas así, son cosas del
folclore". De acuerdo. Pues a la mierda con este folclore y con el resto
de eventos que son imagen de la denigración del ser humano y su intelecto.
En momentos como este, cuando la mujer busca su condición de igualdad en
esta sociedad, no deja de llamar la atención que todavía se prodiguen celebraciones
que no sólo son un paso atrás en esta dinámica, sino que dan alas a los
cabestros que perpetúan los roles de género de antaño.
Imagino que parte de las participantes en este rito lo hace con cierta dosis de
cachondeo, lo cual no las exime de rebelarse ante tamaña estupidez, pero estoy
más que convencido de que entre las demás habrá unas cuantas que crean con fe
ciega y otras tantas que, de boca para afuera, asegurarán que no creen pero
que, en el fondo, piensan aquello de que "¿y si suena la flauta?". Solamente
se me ocurre dirigir una parte de esta entrada a estos últimos grupúsculos.
Veamos, chicas y mujeres solteras de Mijas: la imagen de una mujer apedreando
los genitales de un hombre, por más santo varón que este sea, no es agradable.
Es más, puede actuar como premonición de una probable emasculación (castración
para los de la LOGSE) futura. Por otra parte, delegar en un santo la
responsabilidad de encontrar novio es bastante gandul: quien quiera peces, que
se moje el culo, ¿no? Y además, si finalmente se logra tener éxito en la
empresa, el novio en cuestión (a menos que sea tan memo como su recién
adquirida pareja) deberá replantearse con cuidado su futuro en común porque,
entre otras cosas, ¿en qué reunión de amigos cuentas que vuestra pareja nació gracias
al descojonamiento de San Antón, el cual soportó estoicamente su lapidación
testicular para brindaros la oportunidad de estar con la churri de
vuestros sueños? Es más, ¿no nacería inmediatamente la sospecha de que San Antón,
lejos de conceder la gracia a la meritoria francotiradora, buscaría más bien la
venganza servida en plato frío? Yo no me fiaría demasiado de la extrema bondad
del santo en cuestión. Si fuera yo, en comparación lo de los Corleone iba a
quedarse en una fiesta de exaltación de la amistad. Así que, si acertasteis en
uno o ambos huevos y encontráis novio en las próximas fechas, hacedme caso y no
os fiéis: dios dijo hermanos, pero no primos...
January 14
El mío es un blog
prácticamente invisible o, cuando menos, desconocido. Tener veintinueve mil visitas
en cuatro años no es gran cosa, y aún más si se tiene en cuenta que la gran
mayoría son mías y de dos o tres personas "fieles". Los motivos
fundamentales de este escaso tránsito son fáciles de suponer, y pueden
concretarse en:
• este no es un blog útil: aquí no se ofrece nada a
nadie;
• el autor de este blog no interactúa con otros
salvo que tenga algo que decir: la referencia a este blog no aparecerá en ningún
otro por el mero hecho de engrosar la red social propia ni para decir
obviedades o elogiar banalmente a sus autores o autoras;
• este blog no tiene objetivo alguno más allá de cubrir
la necesidad personal de escribir.
Pero lo más importante, desde mi punto de vista, es que el autor de este blog es
perfectamente consciente de su realidad y de la realidad que lo circunda. A
poco que se escarbe, y si se logra dejar de lado la hipocresía, cualquiera
reconocerá que le gusta que le doren la píldora. Es más, el número de veces que
alguien insista en que no persigue el elogio suele ser directamente
proporcional al placer que le produce recibirlo. Yo no soy una excepción, pero
tengo la ventaja de que, en realidad, no me importa, aunque pueda parecer
paradójico.
He visto cambiar de plataforma montones y montones de blogs y he visto cómo
desaparecían o eran abandonados montones y montones de ellos porque, al fin y
al cabo, la dinámica de los blogs, aunque novedosa, no difiere sustancialmente
de la dinámica grupal, y como tal responde, con alguna adaptación, a idéntica
casuística. Las habilidades sociales de cada individuo son las que son: si su
manifestación en sus blogs no es la misma que en su vida, el intento de
falsearlas tiene los días (meses o años) contados, salvo que en el trasfondo
existan problemas más graves como la carencia de autoestima o algún trastorno
de personalidad.
Y bien, ¿a qué viene todo esto? Pues viene a que, a pesar de sentir cierta
admiración por determinados blogs con éxito masivo (lo cortés no quita lo
valiente), no puedo evitar el hastío que me produce constatar su continuo
autobombo camuflado y sus incesantes proclamas de humildad y modestia del tipo
"yo sólo soy uno/a más, a pesar de ser conocido, tener cierta repercusión
en este mundo, aparecer en miles de sitios y tener millones de visitas". Y
aclaro que es hastío, no envidia, porque el hecho trasciende la esfera de los
blogs –como decía anteriormente– para reflejar una característica social
demasiado arraigada, especialmente en este país: creer que el éxito nos hace
ser alguien, o ser más de lo que somos en realidad. No es más que la teoría del
"minuto de gloria" (aunque el minuto pueda durar toda una vida).
No me gusta, y no lo comparto. Somos un minúsculo e insignificante grano de
arena en el universo y a la vez somos tan grandes e importantes como nuestro
propio sol lo es para nuestra existencia. Solamente hay que ser capaz de no
perder de vista ambas perspectivas, y desarrollar nuestras capacidades para
mejorar como seres humanos mientras somos conscientes de que el elogio y la
fama son efímeros y limitan muchísimo nuestra evolución.
Como resumen de mi pensamiento, transcribo un fragmento del relato de Woody
Allen que lleva por título "Para
acabar con la tradición judaica. Leyendas hasídicas según la interpretación de
un distinguido erudito":
"El rabino Zwi Chaim Yisroel, erudito ortodoxo del Torah y que hizo de
la lamentación un arte hasta entonces desconocido en Occidente, fue
unánimemente considerado como el hombre más sabio del Renacimiento por sus
hermanos hebreos, quienes constituían la decimosexta parte del uno por ciento
de la población."
December 22 A raíz de
una conversación de este fin de semana, me he dedicado a echar un vistazo a
algunos decálogos para blogs y para bloggers. Si se obvia la pedantería de
algunos "decaloguistas", hay que considerar estas listas como
inventarios realizados con la altruista voluntad de ser útiles al personal,
como consejos para que un blog sea "bueno". Y es aquí donde me
pierdo. Pero iré por partes.
Lo primero que me llama la atención es lo repetitivos que son: tanto que, a
poco que se escarbe, se descubre que solamente hay dos o tres originales,
mientras que el resto son bien copias literales de otros (con o sin mención a
su procedencia original), bien copias retocadas (para disimular, supongo). Nada
extraño en la web: la creatividad y el trabajo de unos pocos sirve para paliar
las carencias intelectuales y de escrúpulos de otros muchos.
En segundo lugar, me sorprende (dicho sea con voluntad irónica) que se escriban
presuntas "normas" para que un blog sea "de calidad", y me
sorprende porque desconozco quién ha otorgado el estatus de demiurgo a sus
autores. Tengo alguna idea de los motivos por los cuales se consideran con el
estatus para dictar dichas pautas. Una posibilidad es el ingente número de
visitas de sus páginas: si me leen mucho es que soy bueno (aunque habría que
matizar que el hecho de que te visiten no implica que te lean ni que tengas
calidad); otra es que sean muy nombrados o pirateados en otros espacios (algo
muy bueno para el ego); otra es tener un feedback elogioso (Vanitas
vanitatum et omnia vanitas); otra es la vocación "educativa" de
aquellos que se consideran poseedores de las escasas muestras de raciocinio que
quedan en la especie humana (quien esté libre de pecado, que tiré la primera
piedra); y otra más, por no alargarme en demasía, es la gran consideración que tienen de sí mismos, bien sea por autoafirmación positiva, bien por
sublimación de algún trauma infantil. Sean cuales sean sus motivaciones, el
estatus es autoconferido, y no se debe necesariamente a un reconocimiento
universal (lo cual, dicho sea de paso, tampoco significaría gran cosa).
En tercer y último lugar, he constatado que no siguen en absoluto el más mínimo
método (científico). Pero esto se puede discutir, ya que cualquiera puede
preguntarse el motivo por el cual debería ser necesario emplear un método
(científico) para elaborar decálogos de este tipo o para opinar sobre cualquier
cosa. Evidentemente. Yo diría, sin embargo, que si bien las opiniones pueden
ser totalmente anárquicas (aunque no me plazca que lo sean), la elaboración de "normas",
por más ligeras que sean, debe seguir algunas premisas, que no son más que
aquellas que muchos científicos y estudiosos (de toda disciplina) utilizan a la
hora de elaborar sus trabajos: la definición de aquello de lo que se va a
hablar, la revisión bibliográfica y, si es necesario, la presentación de una
hipótesis. Ya sé que no estamos hablando de un decálogo científico, pero en
aras del buen entendimiento considero útil que quien emite su opinión en forma
de normas o recomendaciones siente, como mínimo, las bases de su
pensamiento. Porque, ¿qué se entiende por "un buen" blog"?
De los decálogos que he visto se desprende que, grosso modo, "un buen blog"
debe basarse en experiencias propias, que no debe escribirse con más afán que
el que implica un diario personal, que no hay que mentir, que el estilo y la
corrección son relativos, que hay que ser constante, que se deben respetar las
fuentes y que hay que tener muy en cuenta el feedback. (Un inciso: ¡qué
obsesión con hacerse ver en la blogosfera!, ¿es, o ha de ser, realmente este un
objetivo de todo aquel que crea un blog?). Luego hay opiniones encontradas:
algunos consideran que la calidad es importante mientras que otros defienden
escribir sin pensar; unos creen que la corrección lingüística es pertinente, y
otros que no; unos defienden que debe escribirse en un registro que todo el
mundo entienda, y otros que el estilo es ha de ser el que cada cual elija. Como
puede verse, de todo hay en la viña del señor.
Por mi parte, jamás me atrevería a hacer un decálogo de este tipo, por varias
razones. La principal, porque no sabría definir el concepto "buen
blog". ¿En qué consiste un "buen blog"? ¿Es bueno el que recibe
muchas visitas? ¿Aquel del que mucha gente habla? ¿El más enlazado en otros
blogs? ¿Aquel cuyo blogger aparece en determinados medios de comunicación? ¿O
el que cumple la función para el cual fue creado, independientemente de cuál
sea esta?
Un blog, por concepto, no está sujeto a nada. En el momento en que un blog deba
ser de una u otra manera para cumplir unos estándares, la blogosfera habrá
muerto, ya que habrá perdido su sentido. Si algo tiene de bueno este medio es
la libertad, y su uso hace que veamos cómo es verdaderamente la sociedad:
ególatra y humilde, aprovechada y altruista, plagiadora y creativa,
irrespetuosa e idólatra, hortera y austera, desesperada y optimista, inculta y
elitista, y un largo etcétera de adjetivos en oposición que conviven un tanto
esquizofrénicamente incluso en las mismas personas.
Es esta misma libertad la que nos permite que, si queremos criticar algo, lo
hagamos, pero siempre con sentido y centrándonos en el objeto de la crítica,
sea este la escritura, el contenido, la imagen, la ideología, etc. Para eso es
un espacio público. Además, lo considero aconsejable: el espíritu crítico
(constructivo, aunque sus efectos sean destructivos) nos evita caer en la medianía
de quien considera que algo es bueno o malo sin mediar reflexión personal
alguna (demasiado frecuente, por desgracia, a la vez que sumamente significativo),
o haciéndose eco de las opiniones de otros (muy habitual en el campo de las
artes).
En cualquier caso, si he de mojarme sobre qué es un buen blog, diría que, como
he dejado entrever anteriormente, lo es aquel que cumple las expectativas de su
autor. Porque, en realidad, ¿a los demás qué nos importa?
PD: Como no tengo forma de saber si los decálogos consultados son verdaderamente de quienes
los publican, no voy a mencionarlos. Si quieren consultarse, tan sólo hay que
poner en Google las palabras "decálogo" y "blogger", por
ejemplo.
December 18
Que le tengo algo más que
inquina a Arturo Pérez Reverte lo saben quienes me conocen. Y también saben que
no será por no haberle dado oportunidades. Pero no hay manera.
Últimamente, por circunstancias que no vienen al caso, han caído en mis manos
diversos ejemplares del dominical en el que el susodicho vierte su demagógica
verborrea, y por más que lo intente sigo sin soportarlo. Hace poco, Pérez
Reverte comentaba un suceso que les ocurrió a él y a Javier Marías (quien, por
su parte, escribe en otro dominical) cuando paseaban por la Gran Vía de Madrid,
y lo hacía de modo apocalíptico y con un perfil bastante hagiográfico. La
semana siguiente, Javier Marías relató el mismo suceso, pero sin vises
apocalípticos ni nada hagiográfico. No es que yo sea un fan de Javier Marías:
considero que, para mi forma de ver el mundo, da una de cal y otra de arena (en
algún momento comentaré su artículo sobre su experiencia con los blogs, pero si
alguien quiere ver la contestación que le da Marcelino Madrigal en su gran
blog, que haga clic aquí).
Pero por lo menos Marías utiliza un lenguaje bastante más respetuoso que su
compañero de Academia. La cuestión es que quiero insistir en que no me gusta
denostar a nadie gratuitamente, y es por esto que quiero hacer un comentario
sobre Joaquín Leguina.
Joaquín Leguina, para quien no lo conozca, ha sido un político socialista que
se define a sí mismo como escritor, y que entre otros cargos ocupó la presidencia
de la Comunidad de Madrid desde 1983 hasta 1995. De esa época existe un gran
recuerdo del alto nivel de los debates que sostenía con Alberto Ruiz Gallardón,
quien posteriormente le derrotaría en las urnas.
Personalmente, yo he mantenido ese recuerdo como ejemplo de lo que debe ser un
debate político, es decir, una discusión argumentada, educada, culta y
convincente. Y sin embargo, ¡ayyy...! Ayer me encuentro al señor Leguina en el
programa "Cara a cara" de CNN+, y tengo la desgracia de escuchar su
opinión sobre los nacionalismos.
Resulta que el moderado y culto Joaquín Leguina, tal vez para seguir la estela
tan bien dibujada por Arturo Pérez Reverte, se ha transformado en otro opinador
más poseedor de la verdad verdadera, amén de culto entre los cultos. Algo así
como un Alfredo Landa erudito (impagable, por cierto, la tremenda forma en que
Landa feló a Jiménez Losantos en el programa de televisión de este último).
Pues bien, los comentarios sobre los nacionalismos de Joaquín Leguina pueden
resumirse, grosso modo, en los dos puntos siguientes (mi opinión, en
cursiva):
1. Por definición, todo nacionalismo es antiespañol. ¿Acaso no existe el
nacionalismo español? ¿O es que a España hay que seguir considerándola "una
unidad de destino en lo universal"? ¿Cómo habría que definir el
nacionalismo español respecto al resto de nacionalismos?
2. Todos los intelectuales españoles no han sido nacionalistas, sino
españolistas, como Unamuno, etc. ¡Ah, vale! Entonces no existe el
nacionalismo español, sino el españolismo, que debe venir codificado en el ADN.
Pero, señor Leguina, creo que ha caído en un terreno un tanto pantanoso. Si
usted considera que toda persona nacida en territorio español es española,
entonces asumirá que una persona nacida en Catalunya, por ejemplo, es española.
Y, dado que han existido –y existen– intelectuales catalanes que no son
"españolistas" (por usar su terminología), entonces solamente caben
dos opciones: o usted considera que estas personas no son intelectuales, o
considera que no son españolas. Si es el último caso, se contradice, ya que
entonces alguien nacido en Catalunya no es necesariamente español. Y si es el
primer caso, me parece vergonzosa su estrechez de miras, ya que solamente
considera intelectuales a los que sostienen una ideología
"españolista".
En resumen, que he sentido una gran decepción al escuchar a Joaquín Leguina, tanto
por las ideas que ha manifestado, impropias de alguien que se considera a sí
mismo un intelectual, como por la prepotencia con que las ha expuesto. A partir
de ahora, pasa a engrosar la nómina de mis decepciones personales, junto a
Carlos Herrera, Victoria Prego (la cual merece un capítulo aparte) y otros y
otras más. Al final tendré que reconocer el mérito de alguien como Luis del
Olmo: por más que uno pueda estar de acuerdo o no con sus ideas, siempre ha
sido coherente y, salvo excepciones –como todo el mundo–, respetuoso.
Ya sé que mi opinión no importa nada, y mucho menos a estas
"personalidades". Pero al menos me quedo a gusto.
PD: Agradecería que nadie extrajera conclusiones precipitadas sobre mi ideología, ya que las cosas no son tan simples como parecen.
December 06
Tengo la (¿in?)sana
costumbre de considerar que el ocio es exactamente eso: ocio. En el momento en
que llevar a cabo una actividad que me gusta, me motiva o me apetece para
llenar el tiempo libre se convierte en un factor añadido de estrés, entonces lo
llevo muy mal.
Me pasó tiempo atrás con el tenis. Juego desde los diez años, y salvo un período
largo de tiempo en el que las circunstancias me impidieron jugar, he seguido
practicando siempre que he podido. Sin embargo, hubo una época en que, para
poder jugar, tenía que robarle tiempo al tiempo, a veces ni siquiera podía
comer, y generalmente me reprochaban que, una vez cada dos o tres semanas,
estuviera un par de horas en la pista. Jugar a tenis se convirtió en una
actividad estresante, que ya no me reportaba el beneficio físico ni psíquico
que solía producirme, así que lo dejé durante cinco largos años. Por suerte,
estos últimos dos años, poco a poco, he podido volver.
Esto viene a cuento por el tema de moda de estos días: los cambios en Spaces.
No voy a añadir nada nuevo a lo que dice todo el mundo, ni quiero dar la
impresión de que lo pasado siempre es mejor. Simplemente quiero decir que mi
uso del blog es el que es, escribir cuatro cosas cuando puedo y visitar, cuando
puedo también, cuatro lugares conocidos: desde el momento en que entrar en
Spaces me supone un esfuerzo para tratar de entender cosas que jamás he
utilizado (ni tengo el menor interés en ellas); desde el momento en que se me
informa de cosas de otra gente que yo no he preguntado; y desde el momento en
que, por simple regla de tres) imagino que la gente puede ver cosas mías que yo
no he difundido, pues entonces esta actividad que para mí era una actividad de
ocio se convierte en algo estresante.
¿Ahora tengo que dedicar tiempo a entender cosas que no necesito? ¿He de
dedicarme a filtrar qué quiero ver de los demás y qué quiero que los demás vean
de mí? ¡Venga ya...! Tengo la impresión de que, si esto acaba representándome
un agobio demasiado grande, en el caso de que me apetezca (o pueda) seguir
escribiendo tendré que plantearme el traslado a algún otro lugar más estable y
con menos tonterías. Y es que me da una pereza tanta historia... November 04
Esta tarde estoy solo y
con ganas de descansar. Ayer acabé a las 11 de la noche el primer partido de la
liguilla de la fase previa del master de tenis de mi club (que por desgracia
perdí en el tie-break del tercer y definitivo set), y hoy tengo los músculos,
tendones y ligamentos de todo el cuerpo intentando volver a sus posiciones
originales para el segundo enfrentamiento, que si no pasa nada será el próximo
sábado. Así que me he echado en el sofá –en el incómodo sofá, por concretar un
poco más–, he dormido un rato y al despertar me he puesto a zapear por los
insulsos tropecientos canales de la TDT.
Me he quedado fascinado con un programa de uno de los canales de T5 que se
titula “Mujeres y hombres y viceversa”. Parece ser que unas cuantas chicas, no
sé cuantas, cinco, seis, o tal vez diez, pugnan por lograr hacerse con los
favores de un chico, e imagino que por ganar una cifra económica que les permita
vivir un tiempo sin trabajar. A lo largo del rato que he tenido sintonizado el
canal no he podido cerrar la boca.
Aunque sé que a las televisiones les importa mucho más ganar dinero que
desarrollar una labor social, pensaba que asumirían en cierto modo el tema de fomentar
la igualdad entre sexos. O, cuando menos, que tratarían de evitar la perpetuación
del rol que el machismo más recalcitrante ha otorgado tradicionalmente a la
mujer. Y sin embargo he visto a esas chicas utilizar y mostrar las mismas actitudes
y argumentos que muchas mujeres y hombres consideramos una lacra para lograr la
igualdad social. El chico –el típico tío guapo, moderno, simpático (“buen pavo”),
musculoso, rubito y de ojos claros–, es paternalista y condescendiente, como
aquel que se sabe superior a sus huestes de admiradoras, como un jeque ante su
harén, o como el cliente de los prostíbulos de la posguerra que, sentado en un
cómodo sillón, sopesa la calidad de la cohorte de prostitutas que se exhiben frente
a él tras las palmaditas de la madame y la llamada, ¡niñas... al salón!”, para
elegir la que mejor se acomoda a sus apetencias. Un espectáculo penoso y
denigrante, pero no sólo por el formato del programa, sino por el estereotipo
pasivo y dependiente que perpetúan las propias chicas, completamente opuesto a
lo que debería ser la realidad.
A la vista de ejemplos como este, me pregunto si verdaderamente nos encaminamos
hacia una sociedad donde prime la paridad o hacia otra donde se acentúe la
desigualdad. La evolución social es directamente proporcional a la educación
del grupo que conforma dicha sociedad: alcanzar el fin de la discriminación de las
personas y la igualdad de derechos está en sus/nuestras manos. Sin embargo, un
paseo al azar por los blogs que hay por ahí no da tampoco demasiada esperanza:
cada vez es mayor la cantidad de chicas que muestran actitudes tremendamente débiles
frente a “sus” chicos, y también es cada vez mayor la cantidad de mujeres que
trasladan a sus espacios valores y deseos escandalosamente retrógrados y cargados
de ficción romántica y dependencias varias.
Claro está que esto no es algo generalizable, ni mucho menos. Ni siquiera se
trata de un análisis, sino simplemente de una opinión basada en cuatro rápidos
vistazos. Lo que me preocupa es que, pudiendo percibirse lo contrario, lo
cierto es que no es así, y que lo que veo es lo que veo. Espero y deseo estar
muy, pero que muy equivocado.
September 30
Últimamente no escribo
mucho. Y no será por falta de temas, no. De hecho, lo que hay es un exceso de
ideas. De un tiempo a esta parte, cuando esto me sucede, en vez de centrarme y
concentrarme en desarrollarlos poco a poco, suelo caer en brazos de la apatía y
la desgana. La razón es simple: me da la impresión de que o soy el único que
percibe algunas cosas, o las percibimos todos y, a pesar de todo, reseñarlas no
sirve de nada. Para mi desgracia, he tenido que estudiar cómo funcionan los
periódicos (con conclusiones bastante extensibles al resto de medios de
comunicación) y también he visto cómo funcionan determinadas investigaciones
científicas: de lo primero sólo he extraído pena, cuando no indignación; de lo
segundo, tanta admiración en unos casos como desprecio en otros. No creo en las
teorías de la conspiración –son demasiado cutres–, pero si hay algo que tengo
claro es que, se hable de lo que se hable, se está hablando de dinero. Los
medios de comunicación funcionan a golpe de dinero, y a los investigadores no
les gusta morder la mano que las alimenta. Claro, siempre puede argumentarse,
con razón, que no siempre es así, que hay excepcione: sí, por supuesto, faltaría
más. Pero resulta triste observar cómo los hacedores de conciencias e ideologías
medran gracias a sus intentos de aprovechar nuestra ignorancia.
El único comentario que quiero dejar es la escasa sorpresa que me ha producido
confirmar que la diferencia entre el capitalismo real (no el teórico) y el
comunismo real (no el teórico) es prácticamente inexistente. Ambos sistemas,
cuando se llevan a la realidad, demuestran que el enriquecimiento es para unos
pocos: en el caso del capitalismo, para los sectores económicos preponderantes
que dominan el sector político, y en el del comunismo para el sector político que
ansía convertirse en parte de los sectores económicos preponderantes. La
riqueza no alcanza al sector social: simplemente, se le hace creer que es así.
Sin embargo, la pobreza se reparte entre dicho sector, que al fin y al cabo es
en quien se repercute cualquier desgracia.
El ejemplo de los últimos días es claro. El sistema financiero ha venido
enriqueciéndose sin medida a lo largo de muchísimos años (como mínimo desde los
tiempos de los Rotschild) sin que ello se reflejara en todo su esplendor en el
grueso de la población. Algo así como en el mundo de Platón, mientras unos se
hacían de oro, los demás se conformaban con los destellos. Y ahora que por
alguna razón tan incomprensible como difícil de creer parece ser que existe una
crisis, la administración pública corre a salvar a los estandartes de dicho
sistema económico. Y a apretarse el cinturón, los de siempre.
Si alguien entiende esto, que me lo explique: en “tiempos de crisis”, cuando se
está diciendo que existe el peligro de que se produzcan cada vez habrá más
impagos de hipotecas, cuando el BCE inyecta líquido a espuertas para evitar el
incremento de intereses interbancarios (el interés del dinero que se prestan entre
entidades bancarias), ¿qué narices hacen subiendo el euribor, o sea,
incrementando los intereses que debemos pagar los “hipotecados”? En USA están
haciendo precisamente lo contrario, bajar los intereses para que la gente pueda
hacer frente a sus hipotecas. No defiendo su sistema, pero por lo menos esta
actuación parece estar dentro de la lógica. Lo contrario, es decir, lo que
sucede en Europa, simplemente no lo entiendo.
Por suerte, parece ser que el sistema económico español, le pese a quien le
pese, es bastante más aceptable que el que existe en otros países. Tal vez nos
libremos de la paranoia calculada que se está tratando de imbuir en la
conciencia de la gente.
En el otro ámbito, en el científico, podría hablar largo y tendido sobre, por
poner un ejemplo muy de moda, determinados hechos (algunos innegables, otros
bastante discutibles) del cambio climático y, muy especialmente, sobre cómo se
ha logrado introducir en la conciencia colectiva del mundo desarrollado, y no
exclusivamente con la finalidad de lograr la concienciación mundial de la
importancia de la ecología (importancia, por otra parte, igualmente innegable).
Pero eso será otro día.
September 07
Hay tres
cosas que han tocado un poco mi cabeza este domingo. Y las tres tienen relación
con el título de mi entrada anterior, es decir, que no las entiendo.
Un bar de San Sebastián está de rebajas
He visto en la tele una noticia cuyo titular era: “Un bar de San Sebastián está
de rebajas”. El “corresponsal” de turno del programa y su inseparable cámara se
adentran en el bar. Allí, un camarero canturrea ante la cámara, a modo de
vendedor ambulante, “¡Dos euros el pincho!”. Después, otro (que más adelante confirmo
que es el dueño) contesta al entrevistador y le dice que “el pincho de tortilla
ha bajado de 1,50 a 1,20 euros”, por poner un ejemplo. Con esa dinámica de los
programas de actualidad de la tarde del domingo, que montan y desmontan las
entrevistas y las imágenes según les place, sin cortarse lo más mínimo en
forzar las situaciones, un supuesto cliente le pide al camarero del principio
que le cobre:
–¿Qué tiene?
–Un txakolí, un agua con gas y dos banderillas.
–Pues son 5,50.
–¡Pues sí que está bien de precio! –concluye con una “naturalidad” nada
sospechosa el pagador.
Tras el diálogo, que más que otra cosa parece un ejemplo del “Manual práctico
de conversación en español para Erasmus”, reaparece el dueño para afirmar que
en realidad “no son unas rebajas, sino un cambio de filosofía: el respeto al
bolsillo de los demás”. “¿Y cómo puede hacerlo para poder mantener el bar?”,
pregunta de lo más sorprendido el entrevistador, a lo que el amo responde que
“lo hacemos rebajando muchísimo los márgenes”. Yo en esos momentos ya me
encuentro al borde del llanto, e incluso llego a pensar en fundar una ONG para
ayudar a este buen hombre en el caso de que no llegue a final de mes.
Para rematar la noticia, le preguntan a un par de clientes su opinión. La
primera en responder es una chica de la que cuelga un andoba, supongo que su
pareja, que sostiene que antes solamente podía salir de pinchos una vez a la
semana, pero que con estos precios ya podía salir dos veces. El segundo es un pater familas con mujer y dos criaturas
que engullen como bendita y benditos, respectivamente, que está encantado de la
vida y afirma que con lo que antes le costaban las dos cervezas que se tomaba
ahora se toma cuatro.
Dios repartiendo maná a sus hijos, y sus hijos agradeciéndoselo haciendo doble
consumición del sagrado manjar. No sé si hace falta comentar nada.
Fiestas populares de España
En el canal 24 horas de TVE emiten un reportaje a modo de Callejeros de Cuatro (los canales se copian formatos sin el más
mínimo problema) y me quedo embobado ante la pantalla, gracias especialmente al
Toro de Vega de Tordesillas, la Tomatina de Buñol, el Misteri d’Elx y la Nit de
l’Albà en la misma ciudad.
Lo de Tordesillas es para mear y no echar gota: coja un toro y suéltelo por una
zona acotada que conduce a un bosque rodeado de una cantidad variable, pero
siempre ingente, de individuos; provea a algunos de estos con lanzas; a
continuación, pida a los susodichos que ensarten al toro con las lanzas hasta
que muera; aderece la festividad permitiendo que el lancero que le dé muerte le
corte los testículos al toro. Los habitantes de Tordesillas parece que tienden
al rechazo a cualquier cámara de televisión que aparezca por la zona y a los
micrófonos, casi tanto como a la muy poco concurrida manifestación contra el
maltrato de animales que se produce allí días antes. Los que hablan tratan de
dejar claro lo que piensan de las cámaras y los micrófonos de los medios de
comunicación y, por supuesto, de aquellos que no comparten su tradición. Siglo
XXI, España.
En Buñol se utilizan unas doce toneladas de tomates para que la gente se haga
mascarillas corporales a base de reventarlos los unos contra los otros. Los
edificios que rodean el lugar de la contienda deben pertrechar sus puertas y
ventanas de inventos mil para que el jugo de tan sabrosa hortaliza no alcance
en demasía el interior. Al final, una vez concluida la “parte tradicional”, todo
acaba como es de esperar: una batalla campal a golpes de camisetas anudadas y
mojadas, cuando no alguna botella que otra. El resultado: calles embadurnadas,
equipos de limpieza municipales trabajando a destajo, policías y ambulancias
recogiendo heridos y comas etílicos, y gente limpiando los interiores que, pese
a los impedimentos, han recibido su dosis de roja vitamina C en forma de zumo.
Y todo el mundo encantado.
En Elx existe la tradición de escenificar, en el interior de la Basílica de
Santa María, la muerte, ascensión y coronación de la Virgen. Es el Misteri d'Elx. Hasta ahí, pues
nada, una celebración religiosa más, eso sí, con una parafernalia espectacular.
Cuando veo que la cúpula de basílica se abre para que por ella descienda
–merced a unas sogas y un arnés, por supuesto– un ángel ornamentado
profusamente, no puedo evitar que mis ojos se abran como platos. Pero lo que me
deja totalmente epatado es ver a uno de los dos querubines que acompañan más
adelante en su descenso a la propia Virgen, rasgando además acordes con sendas
guitarras: no sé, uno tiene, en su ignorancia, la idea de que los querubines
son ángeles de tez rosada e impoluta y cabello digno del premio Pantene; sin
embargo, se ve que uno de ellos lleva treinta años cargando con la
responsabilidad de interpretar el papel, y claro, ya no es un chaval. Más que
un querubín parecía... Bueno, me callo: respeto, respeto, respeto, no te
olvides.
Y en Elx también tiene lugar una batalla campal (la Nit de l'Albà) con una especie de petardos,
unas bengalas que chisporrotean como mangueras de fuego y que, pese a que entre
sus virtudes no está la de explotar, no dudan en hacerlo cuando les viene en
gana. El resultado: heridos en diversas partes de su anatomía por quemaduras de
diferentes grados, ruido hasta decir basta y más humo que en las calderas de
Pedro Botero. ¿Y todos contentos? No. Los que viven en el espacio donde se
ejecuta tamaña acción sadomasoquista están hasta las mismísimas narices del
ruido, del humo y de la suciedad que entra, inevitablemente, en sus hogares.
Descarga de adrenalina inconsciente en estado puro.
La tumba de otras rosas
Aparece en El País del domingo. Hace referencia a quince mujeres de entre
veinte y treinta años de edad que fueron asesinadas en Grazalema (Cádiz)
durante la Guerra Civil. Tengo tanto que decir sobre este tema que creo que lo
trataré en otra entrada. Así podré hacerlo a gusto.
September 03
No entiendo muchas cosas,
pero esto de la crisis mucho menos. Desde hace muchos años sé que la energía no
se crea ni se destruye, sino que se transforma. En un sistema cerrado esto es
algo perfectamente controlado y evidente. Pues bien, para mí la humanidad es un
sistema cerrado, endogámico, y por lo tanto esta cualidad de la energía debería
poder observarse. Sé que soy muy simple, y que hay miles de personas
preparadísimas que pensarán que, más que simple, lo que soy es gilipollas. Pero
no me importa en absoluto, la verdad.
Me explico. Todo el mundo no puede perder capacidad económica indefinidamente,
ni ganarla hasta el fin de los tiempos. Esto debería de ser como una balanza:
para que un lado suba, el otro ha de bajar (capitalismo), a menos que se desee equilibrar
ambos platos (comunismo utópico). Así, una época de crisis ha de llevar
implícita y simultáneamente una de bonanza. Para gentes distintas, por
supuesto.
O sea, por poner un ejemplo, si sube el precio del petróleo, es evidente que
los sectores que lo necesitan han de gastar más, así que suben los precios de
sus productos y es el usuario final quien hace frente a la subida. Pero está
claro que los productores de petróleo, que antes ganaban X, ahora ganan X+Y,
sin que se hayan incrementado sus gastos. Por lo tanto, la crisis sólo
repercute, en una fase inicial, en el usuario último.
Pero entonces sucede que, como el usuario final no dispone de suficientes
recursos, limita su gasto. Y ahí es donde los que han encarecido sus productos
por depender del petróleo comienzan a notar la crisis: no venden, y aunque sus
ganancias unitarias son superiores a las de antes (nadie encarece sus productos
la cantidad exacta que le representa el aumento del crudo, sino que tira por lo
alto), las globales son menores. ¿Y entonces qué pasa?
Pues que estas empresas afectadas aprovechan que por Valladolid pasa el
Pisuerga y encuentran la excusa perfecta para realizar Expedientes de
Regulación de Empleo (los famosos ERE) y liquidar los beneficios que han
obtenido para invertir en otros lugares (nadie creerá que Fernando Martín se ha
arruinado, ¿verdad?) o efectuar una deslocalización de su producción a países
con costes sustancialmente menores, que de otra manera hubiera sido de difícil
justificación (y recibiendo, por supuesto, las subvenciones ad hoc de
los gobiernos de cada país emergente donde construyen sus nuevas plantas de
producción).
En resumen, creo que, si se hila fino, quienes verdaderamente acaban perdiendo
son los trabajadores de toda la vida y los pequeños inversores (pero pequeños
de verdad).
Además, alucino bastante con las noticias económicas que aparecen por ahí. De
repente, una caída del 5% en las ventas de una empresa es motivo suficiente
para que esta se vaya al garete. Vamos a ver, si la subsistencia de una empresa
depende de un 5%, vamos mal, pero que muy mal. Y, por otra parte, ¿dónde están
los beneficios obtenidos en las épocas de vacas gordas? No lo entiendo...
Como tampoco entiendo un tema bursátil. La primera vez que me interesé en saber
por dónde andaba el IBEX35 fue a mediados de 2005, y este estaba sobre los
9.500 puntos. Dos años más tarde, solamente dos años más tarde, el índice
estaba en los ¡15.000 puntos! Y nadie lloraba por ello, ni salía en la tele ni
en la radio ni en los periódicos para decir lo bien que le iban las cosas. Hoy
está cerca de los 12.000 puntos. A ver si me aclaro: en dos años el IBEX 35
ganó un 58%, y en un año ha perdido un 20%. ¿No habría que decir que se produjo
una ganancia desmesurada y que ahora se está reajustando a algo más cercano a
la realidad? En tres años sigue habiéndose producido una ganancia
significativa, concretamente del 37%. ¿A qué viene tanto lloro? ¿Dónde están
las ganancias acumuladas?
Es lo mismo que ha ocurrido en la construcción. Existe un principio básico en
economía que consiste en que no hay que mirar lo que se dice, sino lo que se
hace. Hace ya más de dos años, la mayor inmobiliaria de España decidió comenzar
a invertir en el sector eléctrico. ¿Por qué? Evidente: quienes verdaderamente
mueven mucho capital saben dónde hacerlo. ¿Caída repentina del sector
inmobiliario y de la construcción? ¿Desencadenada por unas cuantas hipotecas de
riesgo en USA? ¡Vamos, hombre! Ya lo sabían... Hace ya algunos años que el
período comprendido entre 2008 y 2010 era la fecha que se consideraba como
límite para el auge de la construcción. Sencillamente, están capitalizando las
desmesuradas ganancias dejando atrás sus buques insignia.
Otra cosa más: de toda la vida, el hecho de que la moneda de un país europeo se
apreciase respecto al dólar era muy bueno para dicho país, muy especialmente
para uno eminentemente importador. Una moneda única europea parecía ser la
panacea, y sin embargo, ahora que el euro es la leche respecto al dólar,
resulta que tampoco es bueno. El petróleo se paga en dólares, y teóricamente el
euro es cada vez más fuerte, por lo tanto la subida del barril no debería
repercutir tanto en Europa como si fuera el dólar el que se apreciara frente al
euro. Pero el hecho es que repercute como si estuviéramos veinte años atrás. No
entiendo nada.
Para gente simple (o gilipollas) como yo, que no sé hacer la "o"
con un canuto en temas de economía, cualquier cosa es válida para vendernos la
moto, y sólo nos queda hablar desde nuestra ignorancia. Pero todos estos temas
no dejan de recordarme aquello de "si te estás quieto, malo, y si te
mueves, peor". Hay que joderse...
PD: A todos aquellos que entienden del tema les pido disculpas. Soy un simple
ciudadano que entiendo de lo mío, y a duras penas. La época de los Leonardos ya
pasó, y por mucho que uno quiera abarcar, acaba apretando poco.
June 17
No tengo inconveniente en
reírme de casi cualquier cosa y, lo que creo más importante, de mí mismo. Pero
algunos temas no me hacen maldita la gracia. Especialmente si se tratan a través
de un medio de comunicación como la radio o la televisión.
Hay personas que otorgan propiedades intelectuales superiores a los políticos,
a los escritores, a los periodistas, a los tertulianos, etc., del mismo modo
que otros los repudian sistemáticamente por su propia condición. Unas y otras se
equivocan: hay de todo, como en botica.
En gran medida, en el caso de periodistas, locutores o columnistas de opinión se
debe al alcance que tienen sus opiniones
gracias a los medios en los que las vierten. Y ellos aprovechan su altar
comunicativo para sentar cátedra continuamente. Hace años no era raro escuchar
la expresión “es verdad, lo han dicho en la tele/radio”. Pero estas
valoraciones populares van frecuentemente asociadas a la tendencia ideológica
del receptor y la del emisor: si eres de derechas y escuchas la SER, sus
opinadores son lamentables; y si escuchas la COPE y eres de izquierdas, lo
mismo. El ser humano suele sesgar metódicamente.
Por otra parte, los medios de comunicación no son ONGs. Todos buscan su propio
beneficio, incrementar sus ingresos gracias a la publicidad, la cual está
estrechamente ligada a la cantidad de seguidores del medio en cuestión. No es
de extrañar, pues, que tenga más trascendencia la información sobre la Eurocopa
que la referente a cuestiones más trascendentes para el individuo y su entorno
social. Es lo que comúnmente se conoce como “pan y circo”. Yo voy a centrarme
en la radio, aunque sin duda lo que comento es aplicable a cualquier otro medio
de comunicación.
Me gusta escuchar la radio. Generalmente, escucho la Cadena SER. Cuestión de
costumbre. Durante mucho tiempo, en sus programas veía reflejada parte de mi
ideología, y eso me hacía sentir cómodo. Sin embargo, desde hace ya un tiempo,
y creo que inextricablemente ligado a la aparición de grandes sociedades como
PRISA, SOGECABLE, MEDIAPRO, RECOLETOS, etc., la cosa ha ido cambiando. Poco a
poco, la lucha (más económica que ideológica, que nadie se llame a engaño)
entre dichas sociedades ha logrado desplazar el foco informativo.
Hoy he llegado al límite. Escuchaba la última hora del programa “La ventana”,
conducido por Gemma Nierga, y que ocupa una sección denominada “Tertulia
iberoamericana”. Esta cuenta con la participación, amén de la presentadora, de Boris
Izaguirre, Alvaro Vargas Llosa, Jorge Lanata y Santiago Roncagliolo. Hoy
faltaba este último.
En un momento determinado han hablado de Natascha Kampusch, la chica austriaca
secuestrada y vejada durante dieciocho años por Wolfgang Priklopil. Esta chica conduce
actualmente un programa de entrevistas, y hace unos días tuvo como invitado a
Niki Lauda. El hecho de que en su momento pretendiera alejarse de los medios de
comunicación y ahora esté en uno de ellos no parecía que a los contertulios les
pareciera demasiado adecuado, pero eso no es lo importante.
Entre todos, en un tono jocoso, comentaban mediante burdísimas generalizaciones
la tendencia al incesto entre familias blancas acomodadas, llegando al extremo
de decir, entre risas, que en algunos casos en los sótanos no habría encerrado un
niño/a, sino veinticinco. Y, a continuación, al hilo de la caótica situación en
Argentina, han comparado el sistema de secuestro en Austria con el que se daría
en el país sudamericano. Según ellos, aún entre risas, mientras que los
austriacos lo tienen todo muy bien planeado y desarrollan sistemas electrónicos,
etc., en Argentina un secuestrado podría escaparse al día siguiente, porque el
secuestrador sólo sabría improvisar, y de mala manera.
Me molesta, y mucho, que aprovechando la tribuna pública de que disponen,
salten tan alegremente de un tema a otro, de algo que es una enorme tragedia a
la chanza más grosera y absurda. A nivel ético o filosófico, lo que me preocupa
es que parece ser que la gravedad de un suceso está medida, en definitiva, por
la forma en que reacciona quien lo sufre y por la carga dramática o melodramática
que le imprime a la historia. Es decir, dos sucesos idénticos no se tratan de
igual forma si sus protagonistas reaccionan de maneras diferentes.
Como muestra, recuerdo que en enero de este mismo año Gemma Nierga tuvo la
oportunidad de tener una comunicación a tres bandas con Clara Rojas, recién
liberada por las FARC colombianas, y una amiga de esta. La locutora Gemma
Nierga, a partir de un cierto momento, era incapaz de contener los sollozos por
la emoción que existía en el ambiente.
Hoy no estaba Natascha Kampusch al otro lado de la línea. Hoy he echado de menos
que la presentadora frenara el devenir de su tertulia. No, no todo el mundo que
tiene una proyección pública tiene coherencia intelectual. Y no, los medios de
comunicación ya no están por lo que debían estar, y sólo les preocupan las
audiencias, ergo la publicidad, ergo el dinero. Si las ideas les
siguieran preocupando, sería difícil entender, por ejemplo, qué hace un señor
como José Ramón de la Morena en una emisora tradicionalmente vinculada a la
izquierda.
Queda pendiente para otro día la decepción que me llevo cada domingo cuando
hojeo, cada vez con más desgana y asco, el suplemento de El País, “El País
Semanal”.
May 21 He soñado mucho a lo largo de mi vida. No, no me refiero a los pensamientos de ese ser, casi ajeno a mí, en el que me convierto mientras duermo. Esos sueños no suelo recordarlos. Me refiero a las ficciones que construyo cuando estoy despierto. O en el estado previo al sueño. Soñando, he sido un gran tenista, un gran escritor y un gran músico. Pero no todo a la vez. Lo que me pregunto ahora es: si fuera (o llego a ser) alguna de las tres cosas, ¿me gustaría tener como seguidores a gente como Loles León, Victoria Abril, Rossy de Palma o Fernando Tejero?
En España hay una cierta tendencia a la exageración. A la mitomanía. A la hagiografía. Y cuando son los famosos quienes hablan de otros famosos, a lo que el Señor Lobo explicitó meridianamente en Pulp Fiction. El lunes vi un reportaje en el que aparecían los susodichos, entre otros personajes de lo que tantas veces se ha denominado como “el mundo de la farándula”. El motivo, la presentación del nuevo disco de Concha Buika, “Niña de Fuego”.
Pocas referencias tengo de esta artista. Las personales, haber escuchado un par o tres de temas. Y me parece normal. Ni mucho, ni poco, ni todo lo contrario. Para quien tenga una cultura musical limitada o sea proclive al elogio fácil o poco meditado, es evidente que interpretar de forma sentida, tal vez desgarradora, es un valor determinante de la calidad, por encima de otras cualidades. Y para quien el reconocimiento de un artista o una tendencia sea un factor decisivo para pasar a engrosar la elite de la modernidad (aunque esta tenga, cíclicamente, tintes reaccionarios), generalmente representada por su grupo de amistades o por el grupo al que anhela pertenecer, la adscripción a la manada de seguidores es de obligado cumplimiento. Las sociales, las dadas por una pareja de amigos, que a fuerza de definirse como alternativos han caído definitivamente en las garras de la incongruencia, de modo que son perfectamente capaces de postular dicha militancia alternativa mientras se dejan sus ingresos en cenas, copas y vacaciones a tutiplén, y de criticar la insolidaridad de los pueblos entre trago y trago de cervezas y whiskies de marca (caras), enfundados en ropa y calzado de marcas cuyos diseños son calculadamente “tirados” (e igualmente caras). Ambos coinciden: a duras penas pudieron contener las lágrimas cuando la vieron actuar.
No voy a criticar aquí a Concha Buika ni a ningún otro artista. Pero sí a quienes se rinden ante ella de igual forma que a quienes se rinden ante Amy Winehouse esgrimiendo como valor fundamental la consabida frase: “se nota que lo lleva dentro, que lo siente de verdad”. Lo mismo que critico a los grandes neo-entendidos del flamenco que adoran a Camarón, y que son incapaces de nombrar a tres o cuatro cantaores más. Lo mismo que critico a quienes creen que “El canto del loco” son lo más del pop (¿-rock?) español y no saben quienes son Los Pekenikes o La Dama se esconde, por poner sólo un par de ejemplos lo suficientemente separados por el tiempo. Lo mismo que critico, en definitiva, a todo aquel que elogia, alaba o ensalza a un artista argumentándolo con las típicas frases al uso, a imagen y semejanza de los futbolistas que sentencian, día sí y día también, que “el fútbol es así”.
Si yo fuera un gran tenista, escritor o músico, no querría contar entre mis huestes con gente como Loles León, Victoria Abril, Rossy de Palma o Fernando Tejero. Ninguno de ellos supo explicar por qué les gustaba tantísimo Concha Buika. Pero todos estaban encantadísimos de conocerse y de estar ahí.
Para acabar, una duda: ¿qué les pasa a algunos artistas españoles cuando consiguen algo de fama internacional? Todavía recuerdo la excelsa simpatía de Javier Bardem cuando oficiaba de comentarista improvisado para Canal Plus en festivales de cine, ofreciendo réplicas ingeniosas a Ana García-Siñeriz, Máximo Pradera y Fernando Schwartz. ¿Por qué ahora es tan crítico y esquivo con todo? Como la mayoría de las personas, al final todo el mundo acaba destapando su propio tarro de las esencias.
VÍDEO: “La tierra de los sueños”, de La Dama se esconde.
May 06
Hace ya bastantes días
que no paso por aquí. Cosas del puente. Antes de irme, y a raíz de una
conversación en la que saqué a relucir una de las ideas de Chesterton pensé en
escribir una entrada al respecto. El pensamiento en cuestión del escritor y
filósofo es aquel ya conocido de que el auténtico aventurero no es el que
explora valles, montañas, etc., sino aquel que salta la valla de una vivienda y
ha de entablar una relación con sus habitantes. Por suerte no lo hice, ya que
en El
País del domingo lo hizo Francisco Peregil, enviado especial a Amstetten
para cubrir la noticia del hijo de la gran hetaira que ha tenido a su hija
veinticuatro años encerrada en un zulo, abusando de ella impunemente.
Obviamente, lo importante es lo importante, pero no quiero escribir sobre ese
degenerado, ya que todo el mundo lo habrá hecho, y poco puedo aportar a lo que
piensan los demás. Sí quiero hacerlo, sin embargo, al respecto de otras
personas, concretamente de aquellas que aprovechan lo último que han leído o
escuchado para adoptarlo como propio, o como algo que forma parte de su
"vasta" cultura, y lo sueltan sin más a las mínimas de cambio, aunque
no venga a cuento.
Reconozco que yo también he caído alguna vez en lo que critico. Cierto es que,
generalmente, no ha sido motu proprio, sino gracias al pie que me ha
ofrecido el rumbo de la conversación. Vamos, como se dice habitualmente,
aprovechando que por Valladolid pasa el Pisuerga. Estos días, sin ir más lejos,
me ha sucedido en diversas ocasiones, fundamentalmente porque algunas de las
conversaciones que he tenido estaban muy relacionadas con el libro que estoy
leyendo, "El viaje a la felicidad", de Eduard Punset. Pero estos
casos considero que son harina de otro costal.
Conocí una vez a un tipo que comenzaba su jornada laboral media hora más tarde
que yo y que quien entonces era mi jefa. El individuo en cuestión gustaba de
tomar el café matutino sentado en nuestro despacho. Me sorprendió desde el
primer día su erudición, su aparentemente ingente capacidad para controlar
cualquier tema; este hecho lo atribuí, en principio, a su condición, ya que
para llegar a donde había llegado se le suponía unas dotes intelectuales
mayores que las que manifiestan la mayor parte de los mortales.
La cuestión es que el tipo introducía cada mañana, indefectiblemente, un tema
actual, interesante y enjundioso, y nos amenizaba con sus doctas opiniones
sobre su evolución. Un día, cansado de tanta sapiencia, me preocupé en buscar
referencias de dichos temas, y cuál fue mi sorpresa ir descubriendo que estaban
inspirados fundamentalmente en los tratados en el suplemento de algún que otro
medio de comunicación. ¡Así que sabía tanto el andoba...!
A pesar de ello, no puedo decir que el individuo me cayera a los pies. No, de
hecho su cultura estaba fuera de toda duda en otras conversaciones no iniciadas
por él. Pero me di cuenta de lo sencillo que es engañar a cualquiera si se
posee una mínima capacidad dialéctica y el tono adecuado. La crítica, desde mi
punto de vista, es para quienes gracias a la utilización de estos mecanismos
pretenden que nos configuremos de ellos una imagen que no se corresponde a la
realidad.
Este tipo de personas son algo así como loros que repiten hasta la saciedad lo
que han aprendido cuando ellos creen que viene a cuento. Claro, que el hecho de
que ellos lo crean no significa que los demás lo creamos, lo que frecuentemente
produce expresiones de perplejidad acompañadas de incómodos silencios.
Por hilar esto con lo que decía al principio, me alegro de no haber escrito
nada sobre Chesterton, ya que, si lo hubiera publicado después del domingo,
cualquier lector de El País pensaría que he aprovechado el comentario del
periodista, cosa que, a pesar de no ser cierta, sería de difícil justificación
por mi parte. En realidad, para qué engañarnos, la historia de Chesterton no la
conozco por haber leído su obra, sino a partir del comentario que se hace de
ella en la fabulosa película "Los amigos de Peter", de Kenneth
Branagh, y su posterior confirmación bibliográfica.
VÍDEO: Ya puestos, uno de mis momentos favoritos de película: la versión
de "The way you look tonight" hecha por los intérpretes de la
película mencionada, con Hugh Laurie (el grandísimo Dr. House) al piano.
Emocionante.
April 16
Ayer tuve la oportunidad
de escuchar algunas frases que se dijeron ayer en "El Club de la
COPEdia" sobre el nuevo gobierno, y muy especialmente sobre la nueva
ministra de Defensa, Carme Chacón.
Se ha comentado que Zapatero ha logrado que la susodicha entre en el Guiness
por ser la primera mujer embarazada a cargo de un ejército, que da el perfil de
un ministro de Defensa porque es una mujer y porque no sabe los que es España,
que a partir de ahora el ejército español será el ejército de Carmencita Pepis,
que no distingue una maceta de un avión, y que el ejército servirá para
llevarle el moisés.
Me alegro de que esta gente vaya por esta línea, porque así manifiestan
abiertamente lo que son en realidad. Espero que las mujeres que les siguen
sigan votando a la derecha si esa es su ideología, pero que hagan un mínimo
acto de conciencia y dejen de escuchar la emisora. Porque muchas veces pienso
que las mujeres no solamente tienen como enemigo al género masculino más
recalcitrante, sino que también lo tienen en casa, en forma de congéneres que
entienden que la igualdad es un concepto reservado únicamente a lo que les
interesa.
Sea como sea, es más que evidente que, mientras que a la izquierda mediática
(Grupo PRISA) le ha salido una competencia inteligente y con ideología propia
(y con intereses económicos también, eso se da por descontado) con La Sexta y
el diario Público, la derecha mediática se está aglutinando cada vez más en
torno a una postura única, extremista y degradante. Espero, por el bien del
debate político, que el Sr. Rajoy logre dar un giro real al discurso del PP.
VÍDEO: "Cry Baby", de Janis Joplin. Como tantos y tantos
artistas, Janis Joplin murió por una sobredosis de heroína, aunque alguien dijo
que murió de una sobredosis de Janis Joplin. Es demasiado frecuente el consumo
de droga entre el mundo artístico, y creo que se debe no solamente a la
tentación, sino que en muchos casos está ligado a la ausencia de creatividad
(aunque todo es un pez que se muerde la cola). Estoy convencido de que los gritos
arrebatadores de Janis Joplin pondrían firmes no sólo al ejército español, sino
a toda la plana mayor del PP.
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