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July 21
¡Por fin...! Pensaba que no
iban a llegar nunca, pero aquí están. Como decían en la mili, ahora soy el
cantimploras, porque no me quedan días, me quedan horas. Y es que mañana
empiezo las vacaciones.
No sé si escribiré algo o no mientras duren, porque creo que voy a estar casi
todo el tiempo sin acceso a internet, ordenador, ni nada parecido. Teo
gratias, ya que necesito, más que nunca, un descanso.
Si no nos "vemos", pues, será por eso. Que ustedes lo pasen bien.
July 03
No podía más. Lo había
intentado todo: buscar un trabajo mejor pagado, pluriemplearse, solicitar
ayudas sociales, implorar, humillarse... Pero no hubo forma. Los gastos que
implicaba su simple supervivencia nutricional bajo un techo que le cobijara
superaban con creces el montante de sus ingresos. Acabó por rendirse.
Pensó en las diferentes maneras de suicidarse que conocía, pero no tenía la más
mínima idea de cómo comprar un arma verdaderamente efectiva; ni el valor suficiente
para pasarse una lazada por el cuello y colgarse ni, qué decir tiene, para
cortarse las venas en una bañera; ni conocía la dosis necesaria de pastillas
para abandonar el mundo en vez de quedarse en él como un zombi. No tuvo más
remedio que descartar estas ideas. Además, nunca le había gustado molestar a
nadie, así que lo de tirarse a las vías del metro o interponerse en el camino
de un autobús tampoco eran soluciones que pudiera contemplar.
A la vista de las opciones, no le quedó más remedio que valorar la posibilidad
de lanzarse al vacío desde una azotea, eso sí, en un momento en el que nadie
pasara por debajo y, por supuesto, avisando previamente a las autoridades para
que recogieran cuanto antes el cadáver, no se diera el caso de que lo viera algún
crío y le provocara algún tipo de trauma del cual no pudiera recuperarse jamás.
Dicho y hecho: eligió el lugar, un edificio no muy alto pero con unas preciosas
vistas de la ciudad (ya que había decidido morir, no había motivo alguno para
no hacerlo llevándose al otro mundo una bonita imagen en la retina), y el
momento, a primera hora de la mañana, hacia las seis más o menos (así sólo
recortaría una o dos horas de sueño a la gente que escuchara las sirenas, en
vez de provocarles contratiempos más importantes).
Llamó a la policía a las seis menos cinco desde la azotea con el teléfono móvil,
que luego dejó bien colocado en el suelo para que alguien pudiera aprovecharlo,
y en cuanto el reloj marcó las seis salió a la cornisa. Antes de lanzarse,
respiró hondo y miró el extraordinario paisaje urbano que emergía tras los primeros
rayos de sol. Lo degustó durante casi un minuto.
Las sirenas de los bomberos y la policía se comenzaban a oír a lo lejos... El cálculo
había sido perfecto: si todo iba bien, en menos de una hora habrían levantado
su cadáver. Entonces, parsimoniosamente, muy seguro de sí mismo, bajó la vista
para asegurarse de que nadie pasaba por allí en aquel preciso instante.
No alcanzaba a encontrar ninguna explicación. ¿Cómo habían logrado enterarse de
sus intenciones? ¿Cómo habían sido capaces de llegar antes que el cuerpo de
bomberos y que los coches patrulla?
Abajo, diez hombres perfectamente trajeados habían desplegado, con un sigilo y
efectividad impresionantes, un gran colchón en el cual, desde donde él se
encontraba, podía leerse:
Caja de Ahorros Popular y de Crédito Avanzado
“LA CAPCA”
División de Operaciones de Riesgo
Subdivisión de Salvamento de Hipotecas.
Toda su paz interior se vino abajo. Creció en él una ira que se cristalizó en
un odio visceral hacia esos diez monigotes y todo lo que representaban. Miró a
cada uno de ellos y localizó al que daba las órdenes. El jefe. Ese era el jefe.
Calculó el impulso, la trayectoria, y...
June 25
Extraña asociación de
ideas la que me trae hasta aquí hoy. Estoy finiquitando el libro de Eduard
Punset, “El viaje a la felicidad”, y leo en él, sobre la sensación de placer,
lo siguiente:
“(...) Pero lo interesante (...) es que la hormona dopamina, considerada
esencial en los mecanismos del placer, fluye en estos circuitos [neuronales] anticipándose a los hechos.
Los flujos de dopamina se ponen en marcha con la simple expectativa de placer,
aunque luego no se materialice. En otras palabras, tienen que ver más con el
deseo que con el propio placer. Se ha comprobado que determinados fármacos como
los antipsicóticos, que reducen la cantidad de dopamina, merman la búsqueda de
estímulos placenteros sin debilitar la capacidad de gozar cuando estos estímulos
se cruzan en el camino de la persona observada. En otras palabras, los antipsicóticos
reducen la intensidad del deseo, pero no la capacidad de experimentar placer
cuando se consuma. Se trata de un descubrimiento trascendental, aunque su significado
se haya perdido, hasta ahora, en la profusión de artículos y ensayos de la
comunidad científica internacional.”
O sea, como dice el propio Punset en otro punto de la misma obra, “la felicidad está en la antesala de la
felicidad”.
Supongo que este es el motivo de la tremenda proliferación de esa mierda de
haditas llenas de purpurina, extraño caldo de cultivo donde arraiga la pusilanimidad
de un montón de freaks incapaces de
asumir que son las principales responsables de sus aburridas existencias, que
les conduce también a leer libros de Coelho, Bucay y chorradas por el estilo.
¡Despierten, señoras, que la vida no es un jardín de azaleas y rododendros, que
la felicidad hay que buscarla en las pequeñas cosas y no en las pajas mentales!
En fin, a lo que iba (es que a veces me pierdo, realmente me pierdo...).
Dice Punset que las artes plásticas y la música también proporcionan felicidad.
Y aunque debo reconocer que de artes plásticas no entiendo demasiado (sigo
aprendiendo), creo que de música sí entiendo algo (y también sigo aprendiendo),
y no puedo estar más de acuerdo con él.
Siempre he defendido que la música, por lo menos en mi caso, ha de escucharse
según el estado de ánimo. A mí me hubiera costado horrores haber superado los
tres primeros meses del servicio militar sin mi walkman con cintas de Guns n’ Roses y de Yngwie J. Malmsteen, que
se adaptaban a mi estado de ánimo como un guante, y me ayudaban a remontar los
peores momentos. Vamos, que puedo afirmar que la música, bien elegida en el
momento adecuado, me hace feliz.
Así, ahora entiendo por qué –a pesar de la pena que me da en general la música
actual y los revival de la mayoría de
emisoras– de vez en cuando acuden a mi mente determinadas canciones y videoclips: me devuelven instantes de
felicidad.
Uno de los lugares más destacados en este ranking de recuerdos lo ocupa Chris
Rea. Un tipo de lo más peculiar, un alma libre de la música que no se ha
vendido jamás a ningún gigante discográfico, pero que ha conseguido vender más
de treinta millones de discos a lo largo de su carrera. Es un guitarrista
excepcional armado de una sugerente voz rasgada, y posee una de esas caras que,
cuando la ves, te dices que debe de ser un buen tipo.
Allá por el 85 le dedicó una canción a su primera hija, Josephine, dos años después de su nacimiento, y en el 93 hizo lo
propio con su segunda hija, Julia,
cuando esta ya tenía cuatro años. Ambas canciones son una preciosidad: la
primera es una gran balada (con vídeo al uso de la época que puede conducir a
engaño al espectador) y la segunda tiene un tono más alegre (con un vídeo de
tipo casero).
Si he de elegir, me quedo con la segunda, cuyo videoclip tengo guardado como oro en paño en una de mis múltiples
cintas VHS dedicadas a almacenar música (¡quién iba a decir que un día se podría
encontrar prácticamente todo en la red!). Me gusta, me emociona... En resumen, es
otra de las cosas (que cada vez son más) que me hace feliz. Y eso vale mucho la
pena.
June 19 Aunque a mí mismo me parezca absurdo, ni siquiera se me había ocurrido buscar gags de los programas mencionados en la entrada anterior. Pero Rodopis me ha dejado un enlace a uno muy bueno de The League of Gentlemen y me he puesto a buscar cosas de Fry and Laurie. Además, he encontrado bastantes subtituladas en español, por lo que también podrán apreciarlas quienes no controlen demasiado el inglés. Así que he colgado tres gags. Espero que los disfrutéis. Ya me dirás que te han parecido, Rodopis. El primero me ha parecido genial, entre otras cosas porque me ha hecho reírme de mí mismo. Se trata de una especie de conversación en un ficticio programa de televisión en la que se habla sobre el lenguaje en general, y sobre la lengua inglesa en particular. Es muy inteligente y crítico, ya que es realmente extraño descubrir que se puede hacer humor sobre estos temas, especialmente sobre algunos postulados de Noam Chomsky, la retórica, etc. Sé positivamente que, cuando me pongo a hablar sobre temas lingüísticos, puedo llegar a ser tan desviado y pedante como el protagonista, y por ese motivo me ha hecho reír, y mucho.
El segundo es otra muestra de humor absurdo e inteligente. Es una falsa toma falsa.
Y el último es una clara muestra de humor británico.
June 18
Me gusta el humor inglés.
Buena parte de mi afición se la debo a los esfuerzos que hizo la Televisión de
Catalunya en sus inicios por acercarnos la comedia británica. Allí conocí a
humoristas míticos, algunos de los cuales han tenido después una más o menos
productiva carrera como actores. Especialmente, recuerdo:
- The Kenny Everett Television Show:
desgraciadamente falleció en 1995. Dejó atrás una gran carrera como DJ de
radio, y el mérito de ser el primero que radió Bohemian Rapsody, de Queen (14 veces en un día).
- The Paul Hogan Show: australiano,
más conocido por sus películas de Cocodrilo
Dundee.
- Alas, Smith and Jones, (¡Ay de mí,
Smith y Jones!) y Not the Nine O’Clock
News (Esto no son las noticias de las 9): Smith y Jones fueron también los
encargados de llevar a la pantalla el genial primer libro de Wilt, de Tom Sharpe.
- Blackadder (L’escurçó negre, La víbora negra) y Mr. Bean: ambas de Rowan Atkinson, suficientemente conocido por
todo el mundo.
- The Young Ones (Els Joves, Los jóvenes): delirantes
historias de personajes surrealistas interpretados por Rik Mayall, Adrian
Edmonson, Nigel Planer, Christopher Ryan y Alexey Sayle.
- A Bit of Fry and Laurie: magníficos
gags de Sthephen Fry (Los amigos de Peter,
Wilde) y Hugh Laurie (Los amigos de Peter, además de ser el
famosísimo House M. D.).
- Monty Python’s Flying Circus:
innecesario decir que Monty Python son los grandes maestros del humor
británico.
En España me gustan, de siempre, Faemino y Cansado, y más recientemente, algunos
monologuistas (pocos, que la mayoría son muy malos), y los surrealistas
responsables de La Hora Chanante y Muchachada Nui.
Pero los reyes indiscutibles del humor surrealista son, sin lugar a dudas, los
primeros, Faemino y Cansado. Tienen muchos gags muy buenos, pero hoy voy a
dejar aquí “El budista”. Tan absurdo como divertido.
June 17
No tengo inconveniente en
reírme de casi cualquier cosa y, lo que creo más importante, de mí mismo. Pero
algunos temas no me hacen maldita la gracia. Especialmente si se tratan a través
de un medio de comunicación como la radio o la televisión.
Hay personas que otorgan propiedades intelectuales superiores a los políticos,
a los escritores, a los periodistas, a los tertulianos, etc., del mismo modo
que otros los repudian sistemáticamente por su propia condición. Unas y otras se
equivocan: hay de todo, como en botica.
En gran medida, en el caso de periodistas, locutores o columnistas de opinión se
debe al alcance que tienen sus opiniones
gracias a los medios en los que las vierten. Y ellos aprovechan su altar
comunicativo para sentar cátedra continuamente. Hace años no era raro escuchar
la expresión “es verdad, lo han dicho en la tele/radio”. Pero estas
valoraciones populares van frecuentemente asociadas a la tendencia ideológica
del receptor y la del emisor: si eres de derechas y escuchas la SER, sus
opinadores son lamentables; y si escuchas la COPE y eres de izquierdas, lo
mismo. El ser humano suele sesgar metódicamente.
Por otra parte, los medios de comunicación no son ONGs. Todos buscan su propio
beneficio, incrementar sus ingresos gracias a la publicidad, la cual está
estrechamente ligada a la cantidad de seguidores del medio en cuestión. No es
de extrañar, pues, que tenga más trascendencia la información sobre la Eurocopa
que la referente a cuestiones más trascendentes para el individuo y su entorno
social. Es lo que comúnmente se conoce como “pan y circo”. Yo voy a centrarme
en la radio, aunque sin duda lo que comento es aplicable a cualquier otro medio
de comunicación.
Me gusta escuchar la radio. Generalmente, escucho la Cadena SER. Cuestión de
costumbre. Durante mucho tiempo, en sus programas veía reflejada parte de mi
ideología, y eso me hacía sentir cómodo. Sin embargo, desde hace ya un tiempo,
y creo que inextricablemente ligado a la aparición de grandes sociedades como
PRISA, SOGECABLE, MEDIAPRO, RECOLETOS, etc., la cosa ha ido cambiando. Poco a
poco, la lucha (más económica que ideológica, que nadie se llame a engaño)
entre dichas sociedades ha logrado desplazar el foco informativo.
Hoy he llegado al límite. Escuchaba la última hora del programa “La ventana”,
conducido por Gemma Nierga, y que ocupa una sección denominada “Tertulia
iberoamericana”. Esta cuenta con la participación, amén de la presentadora, de Boris
Izaguirre, Alvaro Vargas Llosa, Jorge Lanata y Santiago Roncagliolo. Hoy
faltaba este último.
En un momento determinado han hablado de Natascha Kampusch, la chica austriaca
secuestrada y vejada durante dieciocho años por Wolfgang Priklopil. Esta chica conduce
actualmente un programa de entrevistas, y hace unos días tuvo como invitado a
Niki Lauda. El hecho de que en su momento pretendiera alejarse de los medios de
comunicación y ahora esté en uno de ellos no parecía que a los contertulios les
pareciera demasiado adecuado, pero eso no es lo importante.
Entre todos, en un tono jocoso, comentaban mediante burdísimas generalizaciones
la tendencia al incesto entre familias blancas acomodadas, llegando al extremo
de decir, entre risas, que en algunos casos en los sótanos no habría encerrado un
niño/a, sino veinticinco. Y, a continuación, al hilo de la caótica situación en
Argentina, han comparado el sistema de secuestro en Austria con el que se daría
en el país sudamericano. Según ellos, aún entre risas, mientras que los
austriacos lo tienen todo muy bien planeado y desarrollan sistemas electrónicos,
etc., en Argentina un secuestrado podría escaparse al día siguiente, porque el
secuestrador sólo sabría improvisar, y de mala manera.
Me molesta, y mucho, que aprovechando la tribuna pública de que disponen,
salten tan alegremente de un tema a otro, de algo que es una enorme tragedia a
la chanza más grosera y absurda. A nivel ético o filosófico, lo que me preocupa
es que parece ser que la gravedad de un suceso está medida, en definitiva, por
la forma en que reacciona quien lo sufre y por la carga dramática o melodramática
que le imprime a la historia. Es decir, dos sucesos idénticos no se tratan de
igual forma si sus protagonistas reaccionan de maneras diferentes.
Como muestra, recuerdo que en enero de este mismo año Gemma Nierga tuvo la
oportunidad de tener una comunicación a tres bandas con Clara Rojas, recién
liberada por las FARC colombianas, y una amiga de esta. La locutora Gemma
Nierga, a partir de un cierto momento, era incapaz de contener los sollozos por
la emoción que existía en el ambiente.
Hoy no estaba Natascha Kampusch al otro lado de la línea. Hoy he echado de menos
que la presentadora frenara el devenir de su tertulia. No, no todo el mundo que
tiene una proyección pública tiene coherencia intelectual. Y no, los medios de
comunicación ya no están por lo que debían estar, y sólo les preocupan las
audiencias, ergo la publicidad, ergo el dinero. Si las ideas les
siguieran preocupando, sería difícil entender, por ejemplo, qué hace un señor
como José Ramón de la Morena en una emisora tradicionalmente vinculada a la
izquierda.
Queda pendiente para otro día la decepción que me llevo cada domingo cuando
hojeo, cada vez con más desgana y asco, el suplemento de El País, “El País
Semanal”.
June 16
El fútbol no es un buen
escenario para las grandes frases ni para el humor inteligente. Siempre es lo
mismo: “Fútbol es fútbol”, “Se juega mejor con 10 que con 11”, “El fútbol es así”
y chorradas por el estilo. Sin embargo, a veces uno se encuentra con alguna
perla.
Se atribuye a Gary Lineker (delantero inglés que jugó, entre otros equipos, en
el F.C. Barcelona) la frase:
“El fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y gana Alemania”.
Hasta ahora, esa ha sido mi frase humorística preferida en lo tocante al fútbol.
Sin embargo, hace unos días Lukas Podolski (delantero de la selección alemana)
dijo otra simplemente genial, que amenaza con arrebatarle el puesto:
“El fútbol es como el ajedrez, pero sin dados”.
Y es que sigo sorprendiéndome cuando un futbolista manifiesta un sentido del
humor inteligente.
June 13
Hubo un tiempo en el que
los niños (y las niñas, aunque por aquel entonces el plural en español tenía la
cualidad denominada sincretismo, esto es, la concentración de dos o más
funciones gramaticales en una sola, y por lo tanto "niños" englobaba
a "niños" y a "niñas") estudiábamos lo que se denominaba
EGB, popularmente conocida como "egebé", abreviatura la primera y
acrónimo este último de Educación General Básica. Ahí nos encontrábamos (casi)
todos entre los seis y los trece años, intentando superar cada uno de los
cursos, desde primero hasta octavo, con el propósito (paterno, especialmente,
ya que nuestra conciencia al respecto era muy relativa) de obtener el diploma
que se denominaba Graduado Escolar. Pues bien, en un período concreto de ese
tiempo, ya muy lejano, se puso de moda la realización de tests a los
alumnos.
A nosotros nos alcanzó en sexto, es decir, cuando teníamos once años. Consistía
en preguntas y problemas de todo tipo: series numéricas y de dibujos,
cuestiones lógicas y lingüísticas, etc., que debían ser respondidas
seleccionando una de las cuatro alternativas que se ofrecían (vamos, un
cuestionario multielección, lo que ahora se denomina, no sin cierta pedantería,
un "test multiple choice"). Aparte de las deducciones sobre
las habilidades y los coeficientes de inteligencia de los sujetos, el equipo de
psicólogos llegaba a hacer valoraciones tanto sobre los individuos particulares
como sobre el grupo clase.
De las conclusiones de la batería de tests que realizamos (de escaso
valor, dado que no se volvió a repetir nunca más), a mí me dieron unos
resultados que iban del fomento de la vanidad (nuevamente, más para los padres
que para el niño que yo era, que estaba a otras cosas) a lo incongruente. No
voy a detallar nada de lo bueno que concluyeron: no sería justo afirmar que
todo lo bueno que dijeron era correcto y todo lo malo incorrecto (aunque no nos
engañemos: eso es lo que hace la mayor parte de la gente). Me centraré, pues,
en lo más incongruente.
De entre todos los datos que manejaron recuerdo que extrajeron dos conclusiones
en el aspecto social, que eran más o menos las siguientes:
1. Es un niño poco sociable. Sus compañeros no lo valoran en sus relaciones.
2. La mayoría de los niños lo elegirían como compañero de pupitre.
Obviamente, cualquiera puede intentar dar la vuelta a esta paradoja y darle
visos de verosimilitud. Por ejemplo, podría decirse que nadie quería ser amigo
mío pero que, como buen estudiante que era, muchos querían sentarse a mi lado.
Pero no es así: a los niños (he de concretar que iba a un colegio religioso
subvencionado, ahora se llaman "concertados", sólo de niños) se la
traía al pairo sentarse al lado de alguien "listo". De hecho, es
cierto que era, y soy, muy poco sociable, pero para saber eso no me hacía falta
un test. Y creo que afirmar que la mayor parte de los niños escogerían
sentarse a mi lado no fue más que una maldad estadística: seguramente me
eligieron tres o cuatro, lo cual debía de conformar el grupo mayor de
coincidencias, porque imagino que la mayoría eligió a su compañero de pupitre
actual. Nadie pareció caer en la cuenta de la incongruencia, aparte de mis
padres y yo mismo.
Al fin y al cabo, el paso del tiempo ha confirmado la primera conclusión, y ha
desterrado definitivamente la segunda. Y ese mismo paso del tiempo ha sido
definitivo para entender los mecanismos de mi escasa sociabilidad: tal vez de
niño se debió a la vergüenza, la timidez o la inseguridad; pero de mayor, y muy
especialmente en estos últimos años, se debe única y exclusivamente a la
combinación entre mi independencia como persona y mi vehemente repudio a lo que
nada me aporta.
Hay daños colaterales, por supuesto: algunas veces, cuando pongo en marcha mi
maquinaria selectiva, pagan justos por pecadores, lo cual no es bueno; y también
hay ocasiones en que mi querencia a la vida ermitaña compartida (en eso hago
algo de trampa) me hace desatender aquello que debería atender regularmente. En
cualquier caso, ambas opciones tienen el mismo efecto en los demás: el rechazo
o la indiferencia.
Si a alguna conclusión he llegado tras mis años de mi vida es que solamente
necesito aquello con lo que me siento verdaderamente a gusto. Y aquí entran las
personas y las cosas. Respecto a las segundas, no soy amante de los lujos: unos
libros, algo para escribir, una guitarra, una raqueta, una televisión, una
radio, incluso de vez en cuando unas pinturas, y el tiempo correspondiente para
su uso y disfrute son suficientes para estar bien. No tengo vicios ni
megalómanas aspiraciones que me incordien. Respecto a las personas, es muy
sencillo: una persona a quien querer y que me quiera me llena completamente, de
tal forma que el resto de las relaciones son mucho más que secundarias; a las
demás personas, a las que quedan, solamente les exijo el mismo aprecio e
interés que yo les profeso. Si no es así, no me interesan.
Y siguen sin hacerme falta los tests para saberlo.
VÍDEO: "Ghosts riders in the sky", por los Blues Brothers
(sustituido John Belushi, por razones obvias, por otro John, esta vez Goodman),
en la película "Blues Brothers 2000". Es una versión apoteósica, con
unos violines country que acompañan y amplifican las apocalípticas
imágenes. Por cierto, muy buenas las barbas a lo ZZ Top de los músicos, y
espectacular el niño con la armónica. Tarda en empezar, porque es un fragmento
de la película. Paciencia.
May 21 He soñado mucho a lo largo de mi vida. No, no me refiero a los pensamientos de ese ser, casi ajeno a mí, en el que me convierto mientras duermo. Esos sueños no suelo recordarlos. Me refiero a las ficciones que construyo cuando estoy despierto. O en el estado previo al sueño. Soñando, he sido un gran tenista, un gran escritor y un gran músico. Pero no todo a la vez. Lo que me pregunto ahora es: si fuera (o llego a ser) alguna de las tres cosas, ¿me gustaría tener como seguidores a gente como Loles León, Victoria Abril, Rossy de Palma o Fernando Tejero?
En España hay una cierta tendencia a la exageración. A la mitomanía. A la hagiografía. Y cuando son los famosos quienes hablan de otros famosos, a lo que el Señor Lobo explicitó meridianamente en Pulp Fiction. El lunes vi un reportaje en el que aparecían los susodichos, entre otros personajes de lo que tantas veces se ha denominado como “el mundo de la farándula”. El motivo, la presentación del nuevo disco de Concha Buika, “Niña de Fuego”.
Pocas referencias tengo de esta artista. Las personales, haber escuchado un par o tres de temas. Y me parece normal. Ni mucho, ni poco, ni todo lo contrario. Para quien tenga una cultura musical limitada o sea proclive al elogio fácil o poco meditado, es evidente que interpretar de forma sentida, tal vez desgarradora, es un valor determinante de la calidad, por encima de otras cualidades. Y para quien el reconocimiento de un artista o una tendencia sea un factor decisivo para pasar a engrosar la elite de la modernidad (aunque esta tenga, cíclicamente, tintes reaccionarios), generalmente representada por su grupo de amistades o por el grupo al que anhela pertenecer, la adscripción a la manada de seguidores es de obligado cumplimiento. Las sociales, las dadas por una pareja de amigos, que a fuerza de definirse como alternativos han caído definitivamente en las garras de la incongruencia, de modo que son perfectamente capaces de postular dicha militancia alternativa mientras se dejan sus ingresos en cenas, copas y vacaciones a tutiplén, y de criticar la insolidaridad de los pueblos entre trago y trago de cervezas y whiskies de marca (caras), enfundados en ropa y calzado de marcas cuyos diseños son calculadamente “tirados” (e igualmente caras). Ambos coinciden: a duras penas pudieron contener las lágrimas cuando la vieron actuar.
No voy a criticar aquí a Concha Buika ni a ningún otro artista. Pero sí a quienes se rinden ante ella de igual forma que a quienes se rinden ante Amy Winehouse esgrimiendo como valor fundamental la consabida frase: “se nota que lo lleva dentro, que lo siente de verdad”. Lo mismo que critico a los grandes neo-entendidos del flamenco que adoran a Camarón, y que son incapaces de nombrar a tres o cuatro cantaores más. Lo mismo que critico a quienes creen que “El canto del loco” son lo más del pop (¿-rock?) español y no saben quienes son Los Pekenikes o La Dama se esconde, por poner sólo un par de ejemplos lo suficientemente separados por el tiempo. Lo mismo que critico, en definitiva, a todo aquel que elogia, alaba o ensalza a un artista argumentándolo con las típicas frases al uso, a imagen y semejanza de los futbolistas que sentencian, día sí y día también, que “el fútbol es así”.
Si yo fuera un gran tenista, escritor o músico, no querría contar entre mis huestes con gente como Loles León, Victoria Abril, Rossy de Palma o Fernando Tejero. Ninguno de ellos supo explicar por qué les gustaba tantísimo Concha Buika. Pero todos estaban encantadísimos de conocerse y de estar ahí.
Para acabar, una duda: ¿qué les pasa a algunos artistas españoles cuando consiguen algo de fama internacional? Todavía recuerdo la excelsa simpatía de Javier Bardem cuando oficiaba de comentarista improvisado para Canal Plus en festivales de cine, ofreciendo réplicas ingeniosas a Ana García-Siñeriz, Máximo Pradera y Fernando Schwartz. ¿Por qué ahora es tan crítico y esquivo con todo? Como la mayoría de las personas, al final todo el mundo acaba destapando su propio tarro de las esencias.
VÍDEO: “La tierra de los sueños”, de La Dama se esconde.
May 13 Hay pocas cosas que sean tan graciosas y desconcertantes como toparse con alguien que se toma las cosas al pie de la letra. Vale, acepto que no es algo habitual entre la gente de nuestro entorno, pero sí que puede ser más fácil que se dé cuando estamos ante una lengua que no acabamos de dominar del todo. Cada idioma tiene sus modismos, sus frases hechas, refranes, etc., y es realmente interesante analizarlas y descubrir sus orígenes, que nos acercan a la cultura de sus hablantes.
Un ejemplo clásico es el "llueve a cántaros", cuya expresión más o menos equivalente en inglés sería "it's raining cats and dogs", o sea, "llueve(n) gatos y perros". En este caso, dado el contexto, es fácil interpretar la expresión, pero imaginemos lo que puede sentir un inglés, por ejemplo, cuando llega tarde a una cita en España y le sueltan "a buenas horas mangas verdes". Su traducción literal, sin contexto, le dejará con los ojos abiertos como platos, y probablemente afirmará que no, que su jersey tiene las mangas azules. No quiero ni pensar que alguien le espete, sin más, algo así como "joder, tío, pensaba que no venías y he estado a punto de abrirme el culo". Sin comentarios.
Recuerdo que, cuando estaba en la mili, nos dijeron que si acatábamos todo al pie de la letra no tendríamos problemas. Reconozco que alguna vez pensé qué debería hacer yo si un mando me ordenaba: "haz esto, y que no quede ningún cabo suelto". ¿Debería arrestar o atar a todos los cabos? ¿También a los cabos primeros? Si interpretaba correctamente la frase hecha, ¿me arrestarían a mí por no haber cumplido una orden directa? Y es que, dado el perfil intelectual de alguno de los sargentos que pululaban por el cuartel, uno no tenía muy claro a qué debía atenerse.
Es un poco como aquellos chistes tan viejos:
–¡¡¡Suelten amarras!!!–... y Marras cayó al agua. –¡¡¡No os dejéis avasallar!!!–... y cogieron a Vasallar y se fueron.
Una de las mayores dificultades de la traducción e interpretación es conseguir trasladar de una lengua a otra las expresiones idiosincrásicas. Requiere un conocimiento bastante profundo de ambas lenguas, y disponer de los recursos necesarios para las lagunas existentes. Una vez me rogaron que tradujera en una noche el libreto de la película "Hook", obviamente antes de que se presentara en España. No soy, en absoluto, un especialista en traducciones, y mucho menos en aquella época, pero se trataba de algo urgente para un amigo, así que acepté quedarme la noche en vela a base de cafés y escribiendo, a bolígrafo, la traducción al español.
Me encontré con no pocas dificultades, algunas de ellas insalvables para mis conocimientos y para los escasos medios de que disponía (un diccionario cutre, ya que no existía internet en el sentido que la conocemos ahora). El más reseñable, del cual incluso me avergüenzo en su resolución, fue intentar traducir una escena en la que Peter Pan atrapaba a Garfio y decía, pavoneándose y con voz cantarina:
– "Lucky, lucky, I've got Hookie".
"Preciosa" expresión, con una rima perfecta. En mi situación, 7 de la mañana y toda la noche despierto, lo único que fui capaz de poner fue:
– Suertudo, suertudo, tengo al Ganchudo.
Y me quedé tan ancho. Traducción cutre-literal con rima impresentable al uso. Joder, las prisas las tenían los que me hicieron el encargo, no yo, y ya les advertí de que estas cosas sucederían. Pero, ¿cómo lo resolvieron en la traducción en la película?:
– Pío, pío, Ganchito es mío.
Muy grande. Ahí está la diferencia entre un profesional y alguien que no lo es. Así que por eso hay que valorar el trabajo de esas personas que apenas aparecen en los libros y que son los que se han dado un tute tremendo para conseguir acercarnos, de la mejor manera posible, las obras de autores extranjeros.
Mi reconocimiento para ellos, que son capaces de no traducir "al pie de la letra".
May 06
Hace ya bastantes días
que no paso por aquí. Cosas del puente. Antes de irme, y a raíz de una
conversación en la que saqué a relucir una de las ideas de Chesterton pensé en
escribir una entrada al respecto. El pensamiento en cuestión del escritor y
filósofo es aquel ya conocido de que el auténtico aventurero no es el que
explora valles, montañas, etc., sino aquel que salta la valla de una vivienda y
ha de entablar una relación con sus habitantes. Por suerte no lo hice, ya que
en El
País del domingo lo hizo Francisco Peregil, enviado especial a Amstetten
para cubrir la noticia del hijo de la gran hetaira que ha tenido a su hija
veinticuatro años encerrada en un zulo, abusando de ella impunemente.
Obviamente, lo importante es lo importante, pero no quiero escribir sobre ese
degenerado, ya que todo el mundo lo habrá hecho, y poco puedo aportar a lo que
piensan los demás. Sí quiero hacerlo, sin embargo, al respecto de otras
personas, concretamente de aquellas que aprovechan lo último que han leído o
escuchado para adoptarlo como propio, o como algo que forma parte de su
"vasta" cultura, y lo sueltan sin más a las mínimas de cambio, aunque
no venga a cuento.
Reconozco que yo también he caído alguna vez en lo que critico. Cierto es que,
generalmente, no ha sido motu proprio, sino gracias al pie que me ha
ofrecido el rumbo de la conversación. Vamos, como se dice habitualmente,
aprovechando que por Valladolid pasa el Pisuerga. Estos días, sin ir más lejos,
me ha sucedido en diversas ocasiones, fundamentalmente porque algunas de las
conversaciones que he tenido estaban muy relacionadas con el libro que estoy
leyendo, "El viaje a la felicidad", de Eduard Punset. Pero estos
casos considero que son harina de otro costal.
Conocí una vez a un tipo que comenzaba su jornada laboral media hora más tarde
que yo y que quien entonces era mi jefa. El individuo en cuestión gustaba de
tomar el café matutino sentado en nuestro despacho. Me sorprendió desde el
primer día su erudición, su aparentemente ingente capacidad para controlar
cualquier tema; este hecho lo atribuí, en principio, a su condición, ya que
para llegar a donde había llegado se le suponía unas dotes intelectuales
mayores que las que manifiestan la mayor parte de los mortales.
La cuestión es que el tipo introducía cada mañana, indefectiblemente, un tema
actual, interesante y enjundioso, y nos amenizaba con sus doctas opiniones
sobre su evolución. Un día, cansado de tanta sapiencia, me preocupé en buscar
referencias de dichos temas, y cuál fue mi sorpresa ir descubriendo que estaban
inspirados fundamentalmente en los tratados en el suplemento de algún que otro
medio de comunicación. ¡Así que sabía tanto el andoba...!
A pesar de ello, no puedo decir que el individuo me cayera a los pies. No, de
hecho su cultura estaba fuera de toda duda en otras conversaciones no iniciadas
por él. Pero me di cuenta de lo sencillo que es engañar a cualquiera si se
posee una mínima capacidad dialéctica y el tono adecuado. La crítica, desde mi
punto de vista, es para quienes gracias a la utilización de estos mecanismos
pretenden que nos configuremos de ellos una imagen que no se corresponde a la
realidad.
Este tipo de personas son algo así como loros que repiten hasta la saciedad lo
que han aprendido cuando ellos creen que viene a cuento. Claro, que el hecho de
que ellos lo crean no significa que los demás lo creamos, lo que frecuentemente
produce expresiones de perplejidad acompañadas de incómodos silencios.
Por hilar esto con lo que decía al principio, me alegro de no haber escrito
nada sobre Chesterton, ya que, si lo hubiera publicado después del domingo,
cualquier lector de El País pensaría que he aprovechado el comentario del
periodista, cosa que, a pesar de no ser cierta, sería de difícil justificación
por mi parte. En realidad, para qué engañarnos, la historia de Chesterton no la
conozco por haber leído su obra, sino a partir del comentario que se hace de
ella en la fabulosa película "Los amigos de Peter", de Kenneth
Branagh, y su posterior confirmación bibliográfica.
VÍDEO: Ya puestos, uno de mis momentos favoritos de película: la versión
de "The way you look tonight" hecha por los intérpretes de la
película mencionada, con Hugh Laurie (el grandísimo Dr. House) al piano.
Emocionante.
April 25
En el blog de Kit hay una historia sobre
ancianos parlanchines que me ha recordado una experiencia que tuve hace tiempo,
y he pensado en escribirla.
Cuando se tiene una relación de pareja se asumen algunos inconvenientes. Hace
muchos años yo tenía que acompañar indefectiblemente a la chica que entonces
salía conmigo a su casa cada día. Eso implicaba volver solo en metro a horas
intempestivas, esas en las que lo último que le apetece a uno es subir a un
vagón de metro: cuando no estaba inhabitado, lo ocupaba gente digamos que poco
recomendable.
Pues bien, una de esas noches se sentó a mi lado un señor mayor, pelo cano y
cara poblada de arrugas, que me empezó a dar palique. Comenzó a explicarme que
era de la Iglesia XYZ (sustituir XYZ por algo así como "Evangélica del
Séptimo Día y las Últimas Palabras del Santísimo Cristo de las Injurias",
por ejemplo) y que Dios los tenía en especial aprecio. Le pregunté el motivo y
la conversación fue más o menos así:
– ¿Te acuerdas de que hace un año hubo un apagón general?
– Sí, claro que me acuerdo.
– Bien, pues mientras todos estabais a oscuras, en nuestra iglesia no tardó ni
un minuto en volver la luz.
– ¿Ah, sí? ¿Y eso?
– Porque Dios quiso iluminarnos mientras oficiábamos en el local donde tenemos
la iglesia, y...
– ¿Y?
Entonces, con una sonrisa de lo más dulce y socarrona me soltó:
– ... y porque tenemos un generador autónomo para casos de emergencia.
Me dio la risa, seguimos hablando animadamente sobre temas como que no es lo
mismo tener fe que ser idiota, y al final se bajó conmigo, una estación antes
de su destino, para acabar la charla por la calle.
Fue realmente curioso, entre otras cosas porque en ningún momento trato de
convencerme de nada: tan sólo decía que lo importante en la vida es ser buena
persona y tener sentido del humor.
VÍDEO: "Scar Tissue", de Red Hot Chili Peppers. Un tema precioso de
una banda genial con una vida marcada por las adicciones, por suerte
aparentemente superadas.
April 23 Ya sé que ayer comenté
que no me gustan las celebraciones multitudinarias como el día de Sant Jordi.
Sin embargo, quiero aclararte que sí que me gustaría salir de paseo contigo por
cualquier rincón de Barcelona y ver todos esos tenderetes llenos de rosas de
colores y la invasión de libros recién editados o casi. Y ver a sus autores
firmando, mientras en sus ojos se aprecia el símbolo del euro, a modo de caja
registradora, a medida que avanza la cola configurada por potenciales lectores
ávidos por llevarse a casa una dedicatoria personalizada. La línea que separa
lo entusiasta, lo kitch y lo freaki es muy delgada, pero en
ocasiones hay que sumergirse sin hacer demasiadas valoraciones.
Así que dejo constancia de que te debo una. El próximo Sant Jordi haré fiesta e
iremos arriba y abajo viendo rosas de colores y libros de todos los tipos y
tamaños. Porque he pensado que no vale la pena mantener a rajatabla la forma de
ser que uno ha ido forjándose a lo largo del tiempo. Creo que hay que ser más
abierto y dejarse llevar por experiencias que se han asumido como molestas o
poco agradables. Además, la compañía lo es todo, y lo que una vez podía
resultar un agobio puede transformarse en algo maravilloso.
Firmado y rubricado por mí (mismamente, Dios menguante).
VÍDEO: "The reason", de Hoobastank. Pedazo de
tema de 2003, probablemente el mejor del año. Y un buen vídeo que lo hace aún más
potente. Esta canción no tiene nada de intrascendente: "I've found out a
reason for me to change who I used to be, a reason to start over new... And the
reason is you" (He encontrado un motivo para cambiar mi forma de ser, un motivo
para empezar de nuevo... Y el motivo eres tú).
April 22
Hoy estoy ocioso. Estoy
solo, he llegado del trabajo alrededor de las siete, con más hambre que los
gatos de Marquitos (que oyeron cantar “La Raspa” por el transistor y se lo
comieron) porque hoy no he comido, y dado que estoy de un perezoso que tira
para atrás he apurado una bolsa de patatas fritas y me he hecho unas palomitas.
¡Qué narices, un día es un día, y no creo que me vaya a morir...!
Luego he pensado que podía aporrear un rato la guitarra, así que me he ido de
paseo a una web donde están los acordes de varios temas de Dire Straits y he
podido desfogarme un rato. Poco, de todas maneras, porque después de haberme
pasado todo el día ante el ordenador se ve que a mi hombro izquierdo no le
apetecía adoptar según qué posturas, y he tenido que dejarlo después de “Romeo
and Juliet” y “Sultans of Swing”. Entonces he pasado por algunos blogs
conocidos, he leído lo que han escrito y he dejado unos comentarios.
Durante todo el rato he estado acompañado por un programa de radio que emergía
de los altavoces conectados al ordenador y por el televisor sin voz donde el Liverpool
y el Chelsea trataban de aburrir a las ovejas, hasta que ha empezado House y he
puesto el vídeo a grabar. Para acabar, me he comido un yogur cremoso de coco
(con sus trocitos de coco incluidos) y he decidido acabar de escribir esta
absurda entrada.
En definitiva, una tarde escasamente trascendente, pero como no tengo el día para pensamientos demasiado elevados después de haber bregado durante toda
la mañana con retorcidos funcionarios y funcionarias bruselanos y bruselanas,
pues ya me ha ido bien.
Y mañana, Sant Jordi, algo que no tendría mayor importancia de no ser porque
todo parece reducirse al puñetero día de la rosa y el libro. Las calles se
vestirán de colores, las parejas retozarán alegres, y yo me estaré acordando
todo el día del puyazo que me va a clavar el tipo del taller en el que dejaré
el coche a primera hora. Y es que este romanticismo de plexyglass me provoca algún que otro leve ataque alérgico, que por
fortuna no requiere la administración de antihistamínicos...
VÍDEO: Hay tantas canciones
intrascendentes en el mundo de la música que me cuesta elegir solamente una, así
que recomiendo a quien lea esto que elija una que le resulte especialmente
insignificante y la intente localizar en youtube,
a ver si le ve un lado bueno. Se aceptan sugerencias y explicaciones de la
experiencia.
April 16
Ayer tuve la oportunidad
de escuchar algunas frases que se dijeron ayer en "El Club de la
COPEdia" sobre el nuevo gobierno, y muy especialmente sobre la nueva
ministra de Defensa, Carme Chacón.
Se ha comentado que Zapatero ha logrado que la susodicha entre en el Guiness
por ser la primera mujer embarazada a cargo de un ejército, que da el perfil de
un ministro de Defensa porque es una mujer y porque no sabe los que es España,
que a partir de ahora el ejército español será el ejército de Carmencita Pepis,
que no distingue una maceta de un avión, y que el ejército servirá para
llevarle el moisés.
Me alegro de que esta gente vaya por esta línea, porque así manifiestan
abiertamente lo que son en realidad. Espero que las mujeres que les siguen
sigan votando a la derecha si esa es su ideología, pero que hagan un mínimo
acto de conciencia y dejen de escuchar la emisora. Porque muchas veces pienso
que las mujeres no solamente tienen como enemigo al género masculino más
recalcitrante, sino que también lo tienen en casa, en forma de congéneres que
entienden que la igualdad es un concepto reservado únicamente a lo que les
interesa.
Sea como sea, es más que evidente que, mientras que a la izquierda mediática
(Grupo PRISA) le ha salido una competencia inteligente y con ideología propia
(y con intereses económicos también, eso se da por descontado) con La Sexta y
el diario Público, la derecha mediática se está aglutinando cada vez más en
torno a una postura única, extremista y degradante. Espero, por el bien del
debate político, que el Sr. Rajoy logre dar un giro real al discurso del PP.
VÍDEO: "Cry Baby", de Janis Joplin. Como tantos y tantos
artistas, Janis Joplin murió por una sobredosis de heroína, aunque alguien dijo
que murió de una sobredosis de Janis Joplin. Es demasiado frecuente el consumo
de droga entre el mundo artístico, y creo que se debe no solamente a la
tentación, sino que en muchos casos está ligado a la ausencia de creatividad
(aunque todo es un pez que se muerde la cola). Estoy convencido de que los gritos
arrebatadores de Janis Joplin pondrían firmes no sólo al ejército español, sino
a toda la plana mayor del PP.
April 08
Me gusta ilustrar las entradas que cuelgo en mi espacio con el vídeo de una canción. La selección del tema solamente ha de cumplir dos requisitos: que me venga a la cabeza cuando escribo y que tenga una calidad fuera de toda duda. En este caso, escribo la entrada por el propio tema que la ilustra.
Recuerdo el día que vi el vídeo de "Paranoid Android", de Radiohead (del álbum OK Computer). Me quedé enganchado, con los ojos completa y desmesuradamente abiertos, y creo que no los cerré hasta que acabó. La combinación de la historia, las imágenes y, por encima de todo, la música, me sumergió en un estado catatónico, como si estuviera preso de una alucinación que duró los seis minutos y medio del vídeo. Esto, que puede parecer exagerado para cualquiera, no lo es para mí. Son formas de vivir la música.
Sin ser un fan de Radiohead, en su momento ya puse en una entrada uno de sus vídeos, concretamente "Creep", que considero una de las mejores canciones del siglo XX. Pero "Paranoid Android", por su complejidad y por todas las reminiscencias que acumula, alcanza niveles superlativos. Dejarse llevar por su sonido permite planear sobre Rush (una de las mejores bandas de rock de la historia, su álbum 2112 es difícil de igualar), Pink Floyd y su The Wall, algunos estilos compositivos de King Crimson, etc. Es como hacer un repaso a la historia de la música.
Soy consciente de que quien entra en este espacio no se entretiene en ver los vídeos ni escuchar las canciones propuestas, pero en este caso estaría bien hacer una excepción, sobre todo si no se ha escuchado antes o si se ha perdido en el olvido de la memoria.
April 07
Casi todos estamos de acuerdo en que los domingos son días un poco... ¿bluf? Hay pocas ganas de hacer nada, parece que el sueño te invade, y la sola intención de hacer cualquier movimiento ya cansa.
Ayer no fue una excepción, salvo la mañana. Estuvimos visitando un Garden descomunal, de esos que tienen todas las plantas, flores, arbustos y árboles habidos y por haber, además de cincuenta millones de "complementos para el hogar" relacionados más o menos con el mundo de las plantas.
Yo soy un perfecto lerdo en la materia: se me hace difícil distinguir un manzano de un naranjo si no veo los frutos colgando. Tampoco distingo un hibisco de cualquier otra planta. Bueno, exagero un poco, porque siempre hay excepciones: reconozco aquellas plantas que conocí y toqué siendo pequeño, y algunas otras que he utilizado ya de mayor para cocinar. Pero en líneas generales, lo dicho, soy un desastre. Sin embargo, es agradabilísimo compartir la visita con alguien que sí sabe lo que es prácticamente cada cosa y que, aún más, tiene una anécdota o un recuerdo que contar.
No sé si algún día seré capaz de relacionar las plantas con sus nombres (tengo mis dudas), pero sí tengo claro que me encanta escuchar a quien sabe más que yo, especialmente cuando disfruta cuando da sus explicaciones.
VÍDEO: "Lemon tree", de Fool's Garden. No es que me encante, pero por un lado el grupo lleva la palabra Garden, y por el otro la canción se titula limonero, así que...
April 03
Otra cosa más de los directorios perdidos...
Cuando era pequeño, mi barrio era un lugar relativamente tranquilo. Digo relativamente, porque lo era si lo comparamos con cómo es en la actualidad. Sin embargo, no todo eran flors i violes, como decimos por aquí.
Frente a las ventanas del piso de mis padres había una construcción típica de los años sesenta, que consistía en dos corredores paralelos a modo de pasajes a lo largo de los cuales había puertas que daban a ínfimos patios particulares. Cada uno de ellos daba entrada a una planta baja, cuya parte trasera daba a su vez a la parte trasera de la planta baja correspondiente del otro pasaje. En ellas vivían, en principio, familias sin demasiados recursos. La altura de toda la edificación era aproximadamente de un piso, y toda la parte superior era un inmenso terrado, combado y sin acceso, que servía de techo a las viviendas, donde se amontonaban pelotas de plástico de los chavales que jugaban en la calle, cuando el tráfico no era lo que es ahora, y se organizaban partidos de fútbol o juegos como el pañuelo, y los vecinos se asomaban a las ventanas a mirar.
Con el tiempo, esas viviendas se convirtieron en refugio de indeseables. Creo que todo barrio tenía una banda autóctona (antes de que aparecieran Ñetas, Latin Kings y demás), y el mío no era una excepción. Al final, todos acababan reuniéndose en el mismo sitio. Desde mi ventana vi pistolas, borracheras y peleas, especialmente en uno de los patios. Supongo que había otras cosas como tráfico de drogas, etc., pero a mi edad ni siquiera sabía lo que era eso.
Creo que todo empezó a cambiar a partir del día en que a un tipo joven y poco recomendable, hijo de una mujer alcohólica que se prostituía y hermano de una chica que se dedicaba al mismo oficio, le descerrajaron un tiro con una escopeta de cañones recortados bajo mi ventana. La degradación que ya tenía la construcción se acentuó entonces vertiginosamente y un bu
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